domingo, 19 de noviembre de 2023

¿NOS MERECEMOS LA EXTINCIÓN POR GILIPOLLAS?

La historia de este artículo comienza hace dos años. Hasta el momento, los alumnos de 2º de Bachillerato de la Comunidad de Madrid, en el examen de Lengua castellana y Literatura, tienen un ejercicio en el que han de redactar un texto argumentativo a favor o en contra de una tesis. En él se evalúa la madurez discursiva y reflexiva del alumno y su capacidad para argumentar y redactar. Desde hace años, considerando, además, que es una buena manera de desarrollar el espíritu crítico en nuestros jóvenes, esta profesora que escribe empieza a trabajar la técnica de la redacción de un texto argumentativo en el último curso de la ESO. Se trata también de proponer temas que puedan resultar atractivos y motivadores entre los adolescentes del siglo XXI. De esta manera, ante las movilizaciones de la juventud contra el cambio climático que se sucedieron por distintos países, la actitud de muchos ciudadanos ante las restricciones impuestas por la pandemia y las crecientes tensiones internacionales entre países, propuse a mis alumnos de 4º ESO de aquel curso que argumentaran a favor o en contra de la pregunta que pone título a este artículo.

 

No sé si hace falta que diga que no se puntúa su opinión, sino la solidez de sus argumentos y cómo exponen sus ideas por escrito con una sintaxis coherente. un léxico rico, con buena ortografía y puntuando bien el texto. Cuál fue mi sorpresa cuando me encontré que la mayoría de ellos argumentaban a favor. Lamentaban nuestro comportamiento como especie, la escasa empatía que demostramos para con nuestros semejantes a la hora de aceptar limitaciones buscando el bien común y la contención de un virus que ha matado a millones de personas en el mundo, la actitud egoísta del ser humano, incapaz de cambiar su modo de vida para cuidar el planeta. Así es que sí, tristemente, muchos concluyeron que nos merecemos la extinción por gilipollas.

 

Había un porcentaje minoritario del alumnado que defendía la tesis contraria. Eran capaces de aportar contraargumentos reconociendo que hay una parte de la ciudadanía que muestra un comportamiento ciertamente incívico y egoísta. Sin embargo, su principal razón era que no podíamos “pagar todos” por la manera de proceder de unos cuantos. Defendían la corresponsabilidad, pero también la idea de que ellos mismos trataban de tener una actuación sensata. El individualismo que el capitalismo nos ha grabado a fuego en nuestra concepción de mundo les hacía obviar que vivimos juntos, que somos un colectivo, la humanidad entera, que habremos de responder de nuestro modo de actuar en conjunto. Como era de esperar, no lo veían “justo” (palabra frecuente en la boca de nuestros púberes). ¿Acaso es la vida justa? ¿Acaso no contribuimos todos, en cierta medida, en la destrucción del medio ambiente con nuestra manera de vivir, de estar en el planeta?

 

Después de debatir el tema oralmente en clase también, aquella muchachada adorable me propuso que yo también presentara mi propio texto argumentativo. Pues bien, concluyo que nos merecemos la extinción por gilipollas aportando como principal argumento que hemos criado y educado a la futura generación llevándoles a pensar y sentir que nos merecemos la extinción por gilipollas. ¿Hay una manera más lastimosa de arrebatar a los jóvenes la ilusión por el futuro? Ahora rebátanme si quieren.

 

Begoña Chorques Fuster

Profesora que escribe

 


 


2 comentarios:

  1. Qué gran iniciativa la tuya al proponer a tus alumnos ese tema! Les has dado sin duda algo en lo que reflexionar😄 Disiento, sin embargo, de tu argumento. Yo creo que lo que demuestran tus alumnos es un cierto sentido crítico y de análisis de la realidad del mundo (quizá pesimista). Estoy segura de que este mismo tema en un instituto de Pocholas y Borjamaris no habría sido argumentado de igual modo. Un abrazo muy fuerte, Begoña

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    1. Sí, Covadonga, pero que afronten el futuro con esa desesperanza, inseguridad o falta de expectativas (no me atrevo a calificarlo), me da qué pensar y me resulta inevitable sentir que les estamos estafando en cierta medida...

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