domingo, 29 de mayo de 2022

TEA ROOMS

Tea Rooms. Mujeres obreras és una novel·la de Luisa Carnés. Al 2016 fou reeditada per Hoja de Lata. Aquest fet ha servit per recuperar i reivindicar una de les dones més singulars de la generació del 27. Luisa Carnés va nàixer a Madrid i va morir a Mèxic, a l’exili, com a conseqüència d’un accident de trànsit quan encara no havia complit els seixanta anys. Abans d’exiliar-se, Carnés va aconseguir notorietat com a escriptora. Va escriure Peregrinos del calvario (1923) i Natacha (1928). També podem trobar totes els seus contes publicats en dos volums per l’editorial Espuela de Plata

Luisa Carnés era conscient de pertànyer a la classe obrera, ja que des de ben jove va haver de treballar. De formació autodidacta, va llegir els clàssics que van caure a les seus mans, principalment en forma de fulletons: Els germans Kamarazov per lliurament, Tolstoi i clàssics de la literatura espanyola. Als onze anys va trobar feina en una barreteria i durant un temps, va despatxar dolços en una coneguda pastisseria propera a la Puerta del Sol. D’aquesta experiència laboral, va sorgir Tea Rooms que té reminiscències autobiogràfiques. Aquesta novel·la, que trenca els esquemes narratius de l’època, conta la història d’un grup de dones, treballadores d’una cèntrica cafeteria de Madrid, als anys trenta.

Matilde, alter ego de la pròpia Carnés, és una jove que s’ajusta l’uniforme, que ella mateixa s’ha de proveir, per començar una maratoniana jornada de feina. Ens narra les reivindicacions laborals de l’època on aspirar a una vesprada lliure a la setmana era una fita social. Matilde sap que pertany a la classe social que sempre pujarà per l’escala de servei i entrarà per la porta secundària. La consciència de classe de la protagonista queda palesa a les seues observacions i en cada matís del llenç que ens va pintant. Carnés ens descriu en cadascun dels personatges femenins diferents conflictes socials i personals als quals ens veien abocades les dones de l’època. Antònia és la més gran i la que més temps duu a la casa. Mai li han reconegut la seua diligència però és incapaç de rebel·lar-se contra la mà que li dona de menjar. Perquè totes saben que una paraula o un acte en fals poden suposar veure’s al carrer i que altres moltes anhelen el seu lloc. A Paca observem el poder de la religiositat i la beateria en la consciència abnegada i resignada d’aquesta dona en la trentena. Marta i Laurita es presenten com a personatges antagònics. La primera és una jove molt pobra amb un dur context familiar; no obstant, és decidida i la seua iniciativa i desesperació l’ajuden a aconseguir el lloc de treball al saló de té. Laurita és la fillola de l’amo que, conscient de la seua situació de privilegi, fa picades d’ullet a les seues companyes criticant l’encarregada que exerceix el seu poder amb menyspreu. Ella es creu una xica moderna, obnubilada pel setè art que comença a fer-se popular.

Totes són dones; la majoria pertanyen a la classe treballadora empobrida per uns sous de misèria. Però entre elles, corre un corrent de sororitat que commou el lector, perquè saben que hi són del costat del perdedors per partida doble.. Matilde, la més crítica, intueix el destí tràgic que aguaita les companyes que gosen transgredir l’orde social i moral establert i així ens ho fa veure a les seues reflexions.

La dramaturga Laia Ripoll ha adaptat i dirigit aquesta història en la primera producció del Teatre Fernando Fernán Gómez de Madrid. Les actrius Paula Iwasaki, Silvia de Pé, María Álvarez, Carolina Rubio, Elisabet Altube i Clara Cabrera interpreten a aquest grup de dones treballadores que lluiten al dia a dia del Madrid anterior a la Guerra Civil, on les lluites obreres son presents als carrers. En un muntatge senzill i rodó, entre el trasbals de pastissos i dolços que van de l’obrador a l’aparador, ens tornen l’obra d’una autora que mai hauria d’haver estat soterrada en l’oblit.

Begoña Chorques Fuster

Professora que escriu

 


 

sábado, 21 de mayo de 2022

EL PATO SALVAJE de HENRIK IBSEN

Todas las familias guardan secretos. Todas ellas tratan de mantenerlos fuera del alcance de los ojos intrusos. Un dramaturgo puso en el siglo XIX nuestra mirada de espectadores en los salones familiares donde se concentran las miserias de la condición humana. Henrik Ibsen (Casa de muñecas, Hedda Gabler, Un enemigo para el pueblo) escribió El pato salvaje en 1884, no sin polémica no sin tintes autobiográficos de una infancia y adolescencia que le causaron dolor. Porque la trama de la obra gira en torno a las mentiras vitales que mantienen en pie a una familia. Porque Ibsen conocía bien el peso del pasado en el individuo, la debilidad de los valores sobre los que se sustenta nuestro mundo. Su mérito es exhibirlo, ponerlo frente a los que nos aproximamos a este texto clásico y lanzarnos preguntas sobre nuestros fundamentos.

 

Podemos hacerlo ahora en el Teatro de la Abadía en un montaje dirigido por Carlos Aladro, con versión de Pablo Rosal (Los que hablan) con un elenco magnífico de actores. No teníamos oportunidad de verla representada desde hace cuatro décadas cuando se estrenó en el Teatro María Guerrero en 1982 con versión de Antonio Buero Vallejo y dirección de José Luis Alonso.

 

Gregers Werle (Javier Lara) vuelve a su pueblo natal tras varios años de ausencia trabajando en el norte. Se hospeda en casa de su amigo de la infancia Hjalmar Ekdal (Juan Ceadero), que es un modesto fotógrafo cuyo padre, el capitán Ekdal (Ricardo Jocen), es el antiguo socio del cónsul Hâkon Werle (Jesús Noguero), a su vez padre de Gregers. El viejo Ekdal, arruinado tras pasar por la cárcel, vive de la caridad del cónsul, con su hijo y con la familia de este, su esposa Gina (Eva Rufo) y su hija Hedvig (Nora Hernández), ya que le protegió evitando que él también fuera a parar a prisión en su momento. Berta (Pilar Gómez), la secretaria y prometida del cónsul, ejerce de peculiar maestra de ceremonias, haciendo que tomemos distancia del drama teatral en determinados momentos. Mucha atención al personaje del doctor Relling, interpretado también por Jesús Noguero.

 

Ibsen recoge las contradicciones del ser humano, las mentiras necesarias con las que nos engañamos, con las que pretendemos estar tranquilos o incluso ilusionarnos con la felicidad. Pero la maravilla de la dramaturgia de Ibsen son todas las capas de interpretación que tiene el texto, como muestra nuestra propia naturaleza compleja que se contradice a cada paso. De este modo, El pato salvaje pretende interrogarnos sobre múltiples temas, como el propio Aladro señala: la verdad, la mentira, el abuso de poder, el cuidado de la infancia, los cuidados de la salud mental, la relación del individuo con la religión, la institución del matrimonio, la diferencia entre amor y acuerdo. También, el derecho o no que tenemos a juzgar la vida de los demás y los atropellos en nombre de la verdad. No solo matan las ciénagas de mentira vital también el idealismo imperativo. Por último, en cada uno de estos estratos hay una grieta en forma de desván donde anida nuestra imaginación y donde habita un pato salvaje, que si se le hiere se hunde en el fondo del agua y se enreda en las algas. Y así pasamos del conflicto personal al social.

 

Begoña Chorques Fuster

Profesora que escribe


 

domingo, 15 de mayo de 2022

TEA ROOMS de LUISA CARNÉS

Tea Rooms. Mujeres obreras es una novela de Luisa Carnés. En 2016 fue reeditada por Hoja de Lata. Este hecho ha servido para recuperar y reivindicar a una de las mujeres más singulares de la generación del 27. Luisa Carnés nació en Madrid y murió en México, en el exilio, como consecuencia de un accidente de tráfico cuando aún no había cumplido los sesenta años. Antes de exiliarse, Carnés consiguió notoriedad como escritora. Escribió Peregrinos del calvario (1923) y Natacha (1928). También podemos encontrar todos sus cuentos publicados en dos volúmenes por la editorial Espuela de Plata. 

Luisa Carnés era consciente de pertenecer a la clase obrera, ya que desde bien joven tuvo que trabajar. De formación autodidacta, leyó los clásicos que cayeron en sus manos, principalmente en forma de folletines: Los hermanos Kamarazov por entregas, Tolstoi y clásicos de la literatura española. A los once años se empleó en una sombrerería y durante un tiempo, despachó dulces en una conocida pastelería cercana a la Puerta del Sol. De esta experiencia laboral, surgió Tea Rooms que tiene reminiscencias autobiográficas. Esta novela, que rompe los esquemas narrativos de la época, cuenta la historia de un grupo de mujeres, trabajadoras de una céntrica cafetería de Madrid, en los años treinta.

Matilde, alter ego de la propia Carnés, es una joven que se ajusta el uniforme, que ella misma se tiene que proveer, para comenzar una maratoniana jornada de trabajo. Nos narra las reivindicaciones laborales de la época donde aspirar a una tarde libre a la semana era un logro social. Matilde sabe que pertenece a la clase social que siempre subirá por la escalera de servicio y accederá por la puerta secundaria. La conciencia de clase de la protagonista queda patente en sus observaciones y en cada matiz del lienzo que nos va pintando. Carnés nos describe en cada uno de los personajes femeninos diferentes conflictos sociales y personales a los que se veían abocados las mujeres de la época. Antonia es la mayor y la que más tiempo lleva en la casa. Nunca le han reconocido su diligencia pero es incapaz de rebelarse contra la mano que le da de comer. Porque todas saben que una palabra o acto en falso puede suponer verse en la calle y que otras muchas anhelan su puesto. En Paca observamos el poder de la religiosidad y la beatería en la conciencia abnegada y resignada de esta mujer treintañera. Marta y Laurita se presentan como personajes antagónicos. La primera es una muchacha muy pobre con un duro contexto familiar; no obstante, es decidida y su iniciativa y desesperación la ayudan a conseguir el puesto de trabajo en el salón de té. Laurita es la ahijada del jefe que, consciente de su situación de privilegio, hace guiños a sus compañeras criticando a la encargada que ejerce su poder con desdén. Ella se cree una chica moderna, obnubilada por el séptimo arte que empieza a popularizarse.

Todas son mujeres; la mayoría pertenecen a la clase trabajadora empobrecida por unos salarios de miseria. Pero entre ellas, corre una corriente de sororidad que conmueve al lector, porque se saben en el lado de los perdedores por partida doble. Matilde, la más crítica, intuye el destino trágico que aguarda a las compañeras que osen transgredir el orden social y moral establecido y así nos lo hace ver en sus reflexiones.

La dramaturga Laia Ripoll ha adaptado y dirigido esta historia en la primera producción propia del Teatro Fernando Fernán Gómez de Madrid. Las actrices Paula Iwasaki, Silvia de Pé, María Álvarez, Carolina Rubio, Elisabet Altube y Clara Cabrera interpretan a este grupo de mujeres trabajadoras que luchan en el día a día del Madrid anterior a la Guerra Civil, donde las luchas obreras están presentes en las calles. En un montaje sencillo y redondo, entre el trasiego de pasteles y dulces que van del obrador al mostrador, nos devuelven la obra de una autora que jamás debió ser enterrada en el olvido.

Begoña Chorques Fuster

Profesora que escribe

 


 

domingo, 8 de mayo de 2022

EL GOLEM

Quant hi ha de les idees dels altres al meu pensament? Aquesta és una pregunta que es fa Mayorga i que ens torna a plantejar a El Golem. Les paraules dels altres configuren el nostre pensament, el condicionen, el condueixen cap a una determinada direcció. En som conscients? És possible evitar-ho? Què significa ser un lliurepensador? Som realment lliures?

 

“Siempre hay que empezar por un cuento”. Així ens trasllada a un món distòpic el sistema sanitari del qual està a punt de col·lapsar. Davant la impossibilitat de ser atesos molts pacients han de deixar l’hospital. Tanmateix, a Felicia li fan una proposta singular: Ismael, el seu marit, que pateix una malaltia rara, seguirà el seu tractament a canvi que ella aprenga algunes paraules cada dia. El que inicialment sembla un exercici senzill, en la pràctica no ho és tant, ja que aqueixes paraules aniran transformant no sols el seu pensament, sinó també el seu propi cos. Així ho interpreta magistralment Vicky Luengo (Felicia) que es revela com una gran actriu i ens sacseja en la interpretació dels seus malsons. Ho fa de la mà d’Elena González (Salinas) que interpreta a una inquietant i misteriosa treballadora de l’hospital.

 

La posada en escena d’Alfredo Sanzol, amb panels modulars, que transformen l’espai escènic, ens situen en la sobrietat mayorguiana que ho deixa gairebé tot a la imaginació de l’espectador. Així ho hem vist a altres muntatges com La lengua en pedazos o Reikiavik. El joc de llums, homenatge al mestre Buero Vallejo, ens transporten als clarobscurs del nostre món real, on el llenguatge tantes vegades esdevenen una eina de manipulació.

 

El Golem, que és un text dens (alguns l’han qualificat de críptic i obscur), requereix una reflexió detinguda i profunda. Mayorga hi pren el mite que pertany al folklore jueu medieval i al Talmud, però que també arrela amb la tradició cristiana. El Golem és una criatura feta de fang, igual que l’Adam bíblic, sense pare ni mare, capaç de cobrar vida quan se li fica a la boca una paraula sagrada. La paraula golem significa “embrió”, “matèria prima”, “quelcom que és en procés d’elaboració”. I així, una vegada més, Mayorga ens llança el repte a l’espectador perquè, junt als actors, elabore i busque el sentit a aquestes paraules. Perquè “del Golem hay tantas interpretaciones como lectores” i perquè El Golem és un text que radica en la dramatúrgia del seu autor. A banda de la reflexió sobre el poder transformador de les paraules, ensopeguem de bell nou amb els mapes mayorguians; aquesta vegada, mentals, més enllà dels històrics i geogràfic que trobem a El cartógrafo o els emocionals (581 mapas). “El lenguaje de una persona –cómo usa las palabras y cómo es usado por ellas– es un mapa de su vida”. Potser per això està present una traductora, Salinas, que fa preguntes i planteja dubtes, figura que ve des de El traductor de Blumemberg i que ens recorda que com a lectors i espectadors hem de traduir la proposta que ens fa. “En la palabra escrita y pronunciada hay algo que solo pertenece a quien la dice. Eso, que no se deja traducir, es lo más importante. Por eso, lo más difícil es traducir dentro de tu propia lengua”.

 

El Golem és un text potent, complex, barroc (com el definiria Emilio Peral), que ens planteja una reflexió existencial i filosòfica sobre el llenguatge i que realitat que aquest crea i recrea. Per això sol pot abordar-lo al·ludint a les el·lipses matemàtiques, en les quals s’embranquen de vegades els nostres pensament, i al binomi realitat-ficció amb el qual Mayorga juga en tants dels seus textos. El lector/espectador que al començament de l’obra és agullonat amb les preguntes de Salinas; al final, després de la metamorfosi de Felicia a través del llenguatge, és colpejat oració rere oració en el seu monòleg final. Amb les paraules som capaços d’iniciar una guerra i de deturar-la. “No hay guerra más cruel que la civil, en que cada bando niega la humanidad del enemigo”. Així hem de prosseguir “el camino que conduce a la conciencia”, perquè frente a nosotros se levanta una orden que se sostiene sobre dolor humano y que trata la pregunta como delito, el pensamiento como crimen. Per això, hem d’estar alerta i tenir molt present, com adverteix a Felicia abans d’acceptar el repte, que “tratándose de palabras, puede ser muy peligroso”.  

 

Begoña Chorques Fuster

Professora que escriu