domingo, 19 de julio de 2026

LA GRAN CACERÍA

“Goethe no visitó la catedral de Monreale”. Así comienza la obra La gran cacería de Juan Mayorga. En ella un viajero insomne nos cuenta sus reflexiones en el viaje en barco desde Sicilia hacia el continente. La noche es larga, especialmente cuando no se puede conciliar el sueño. El viajero/autor nos interpela: “Y vosotros, dondequiera que estéis, ¿sabéis vosotros qué es lo que os quita el sueño?”

 

Poco a poco Mayorga, navegando por el Mare Nostrum, nos apunta lúcidas reflexiones acerca de lo que nos ha ido definiendo alrededor de este mar, cuna de civilizaciones, sepultura de sueños imposibles y “escenario de violencia”. Parte del Viaje a Italia de Goethe y de una reflexión del autor alemán treinta años después de su odisea. Su propósito es “relacionarse con las cosas sin ninguna intención”. ¿Aspiración utópica o meta imposible de cumplir? El viajero se pregunta qué quiso decir con eso. Voy más allá: ¿es posible relacionarse con las cosas sin ninguna intención? ¿Para nosotros, que somos seres cuyos deseos nos mantienen vivos? ¿Y con las personas?

 

La mente del viajero insomne, que no ha sido capaz de hablar con su hijo en unos cuantos días, vuelve una y otra vez a unos mosaicos que ha contemplado en su visita a la isla: los de la catedral de Monreale, que cuentan la historia del arca de Noé, evocación de los orígenes judeocristianos del continente que habitamos, y los de la villa romana de Casale. En esta, vio La pequeña cacería donde se representa la muerte de un jabalí que antes ha herido a uno de los cazadores. En esta escena aparecen otros animales muertos, lanceados (“Liebres, ciervos, jabalíes.”) Más allá se encuentra La gran cacería en la que, a diferencia de la otra, no aparecen animales muertos. En el centro, hay un barco que se suma al barco que lo transporta a él, al arca de Noé y al que llevó a Goethe a Sicilia hace más de doscientos años. Este representa la captura en África y Asia de fieras que se exhibirán en los anfiteatros del Imperio Romano. Esto conlleva el colonialismo imperialista: privación de libertad, muerte, explotación económica y de los recursos naturales… Todo para gloria del emperador. ¿De esto nos habla nuestra historia del arte? ¿De los orígenes colonizadores e imperialistas de Roma? ¿Por qué nos sorprendemos ahora del comportamiento arbitrario de los emperadores contemporáneos?

 

En La gran cacería hay una estampa que asalta al viajero insomne: “un hombre al que otro amenaza con un látigo”. ¿Son un funcionario y un esclavo? ¿Por qué tienen una expresión tan impasible? El espectador que nos habla lo asocia con el Duelo a garrotazos de Goya. Sin embargo, el cartel, en italiano y en inglés, explicaba que representaba una interrupción “al haber desobedecido un esclavo una orden”. ¿Qué precio tiene la desobediencia? En los campos de exterminio nazi, el látigo recibía el nombre de “traductor”.

 

La historia nos interpela una y otra vez y nos retorna a nuestra intrahistoria. El viajero insomne también recuerda cuando era niño y su padre lo llevaba todos los domingos a la Casa de Fieras, ese pequeño zoológico, casi inhabitable para los animales, situado en el Retiro de Madrid. Hoy se ha convertido en una biblioteca pública, la “Eugenio Trías” o “Casa de fieras”. Como el texto de la obra misma, la historia de Europa se teje en espiral (¿o en elipse que diría el propio Mayorga?). Y recuerda aquel oso enjaulado que caminaba de un lado a otro sin descanso, como su pensamiento que deambula por la noche de Europa. ¿Tenemos la habilidad de convertirlo todo en arte? ¿De estilizar la desgracia? ¿Es tan sencillo o absurdo como pintar un nadador dentro de una tumba? ¿Es este texto una mera reflexión culturalista sobre Europa o es un alegato ético para hacernos más conscientes de nuestros orígenes y de hacia dónde queremos dirigirnos? ¿Conseguiríamos dormir si supiésemos lo que nos quita el sueño? ¿Puede alguien dormir tranquilo?

 

Texto e interpretación: Juan Mayorga.

Una producción de Teatro del Barrio.


Begoña Chorques Fuster

Profesora que escribe

 


 

domingo, 12 de julio de 2026

LA ESCOPETA NACIONAL

La escopeta nacional de Luis García-Berlanga y Rafael Azcona ha sido adaptada al teatro por primera vez y estará en cartel en el Teatro Español de Madrid hasta el 26 de julio. La versión de Bernardo Sánchez Salas se mantiene fiel al original, con pequeños cambios, en un montaje dirigido por Juan Echanove, que se ha centrado en la dirección de actores. En él cuenta con diecinueve intérpretes, un amplio elenco que ya solo se puede disfrutar en los teatros públicos (de titularidad municipal este, no nacional).

 

Jaume Canivell (Pere Ponce) es un industrial catalán que fabrica porteros automáticos que pretende vender para las urbanizaciones de nueva construcción. Viaja a Madrid con su secretaria y amante Mercè Oriol (Marta Ribera) para asistir a una cacería pagada por él mismo en la finca Los Tejadillos, propiedad del marqués de Leguineche (Enrique Viana). La intención de Canivell es codearse con la alta sociedad para expandir su negocio. En ella conoce al ministro de Industria, Álvaro (Patxi Freytez), que será relevado de su cargo lo que obliga a Canivell a entablar amistad con el que será el nuevo ministro y su camarilla, del Opus Dei, también presente en la cacería. Los sobresaltos, los malentendidos y las situaciones absurdas de un humor ácido y esperpéntico se sucederán: la pareja presenciará la destrucción de una extravagante colección del marqués de Leguineche; el rapto de una actriz del destape, Vera del Bosque (Elisa Matilla) por parte del hijo onanista del marqués, Luis José (Javi Coll), ante los ojos de su mujer, Chus (Luisa Martín); tendrá que hacerse pasar por un productor de cine; ayudar a misa en la capilla de la finca al padre Calvo (Pedro Mari Sánchez); aceptar que se diga que la cacería la paga el marqués; o devolver un premio de bingo celebrado en la finca.

 

El ritmo sobre el escenario es trepidante, como la actualidad mediática, creando una sensación de irrealidad disparatada fácilmente reconocible, donde el abuso y la cara dura de los poderosos se asume con absoluta normalidad. La escena final dota a los perdedores, ese ingenuo burgués catalán y su secretaría y amante, que han pretendido mimetizarse con esa chusma que ejerce el poder al servicio de sus intereses, con esa aristocracia hueca, chabacana y superficial, de una dimensión humana que nos despierta la compasión cuando la careta cae. Jaume Canivell fue a por lana y volvió trasquilado. En fin, a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.  


La escopeta nacional es una sátira mordaz de las miserias, las corruptelas y los privilegios de clase de la sociedad tardofranquista. ¿Es una caricatura o es una muestra de la realidad? ¿Es el reflejo deformado de un espejo cóncavo o es la representación fidedigna de una sociedad podrida donde una clase dirigente, anclada en el pasado y en la victoria de la guerra, vive de forma hipócrita, por encima de sus posibilidades, abusando de la España que perdió la guerra? En realidad, da igual. La degeneración moral alcanza una cota tan alta que solo nos cabe la risa amarga y triste. Pero estos grandes de España la explotan y se aprovechan de ella, porque es suya y ejercen el derecho de pernada feudal sobre su madre patria. Como si de una ópera bufa se tratara, la música nos devuelve ecos que riman demasiado con el tiempo presente, a derecha y a izquierda. ¡Qué pena de país! ¡Qué calamidad nacional! En fin… Sí, sí, ¡viva La escopeta nacional!, no la prioridad nacional aunque, ¿qué tendrá esta que ver con aquella?

 

Begoña Chorques Fuster

Profesora que escribe

 


 

domingo, 5 de julio de 2026

THE BOOK OF BEGOÑA

Però, vaja, xica, que egocèntric que t’ha quedat el títol! Ho sé però, què vols que faça? Vivim uns temps molt narcisistes on cadascú es munta el seu propi musical del qual és protagonista absolut. Ja ho ves, soc una barreja de la formalitat d’Elder Price i la fantasia d’Elder Cunnigham, i per això, m’invente la realitat en aquesta columna que, a més, és “lo que se lleva ahora”. Enrere queden els temps del tractor groc. A veure, si es flipa Juan José Millás, per què no puc fer-ho jo? I així, jugant a ser escriptora, quan en realitat només soc una professora de Literatura, ja m’he polit dos anys en el Cervantes. Però seguisc cantant el Dancing Queen, carrer Embajadores avall quan cau el vespre. Ai, no! Que aquesta no va en aquest musical... Saps què et dic? Que és la meua obra de teatre i hi faig el que em ve de gust. Ara mateix posaré els meus papil·lomes a ballar un twist abans de dir-los adéu…

 

i, tu creus que això interessarà a la gent? Jo crec que sí, encara que en realitat no importa. Som feliços muntant-nos la nostra pròpia pel·lícula; mira les Ayusos i els Abascals que viuen en una realitat paral·lela, que no els val que un irreverent Jesucrist Superestar els diga que estan al·lucinant a colors. L’important és consumir, i gastar, i imaginar-se un univers paral·lel on cadascú es pot crear el seu mon xupi-guai de ficció i prendre’s unes canyes. De canyes, no, que m’ix panxa cervesera i em fot les tapes de tot Cristo i Emili em renya i se’n riu... Visca San Isidro Labrador!

 

I, com et proposes arribar als altres? Doncs res, em posaré una camisa blanca i un pantaló negre i aniré de porta en porta picant al timbre. Amb un somriure Profident els cantaré un hilarant ¿Qué tal? I els anunciaré que he vingut a parlar-los del meu llibre. Però... tu creus que colarà? Possiblement no, però, com et deia més amunt, té potser aquesta nimietat alguna rellevància...? (To solemne en la música).

 

Em sembla que se te’n va l’olla... NI que ho digues, però encara no has vist el pitjor. Just ara arriba el moment en què entone el Hasa Diga Eebowai, que està sonant-me malament tota la vida i que és inventat com la resta... Però sí, arriba el moment en què tots ens caguem en Déu (amb perdó). Ni Hakuna Matata ni hòsties, que mentre flipem que et cagues, el món se’n va literalment a la merda... Què ocultes motivacions creus que utilitzen les religions per entrar en les consciències de les persones i controlar les seues ments i els seus comportaments...? What the fuck?! Deixa’t de rotllos i submergim-nos en El espeluznante sueño del infierno mormón (Spooky Mormon Hell Dream) i anem a divertir-nos de valent... Tot això que hi hem follat... ai, no, perdó, que hi hem guanyat!

 

T’estàs passant amb aquesta columna... No et dic jo que no, però si ho veus molt malament, Apágalo (Turn it off) i allunya de nosaltres el fantasma de la homosexualitat. Però si això és molt antic, dona! El que ara està de moda és ser marieta ultraconservadora. (Oxímoron conceptista) ¡¿Què m’estàs contant?! ¡Amén, Jesús! (Persignant-se.) Doncs, aleshores, agafem fort el nostre llibre, aixequem els ulls al cel i cantem tots junts, Creo en Dios (I believe). (Pels fons, un home de color aguaita, es posa enfront del públic i canta:) Tinc xinxes en els ous...! (Silencio.) Y el cony? I la candidiasi? Què passa amb nosaltres? (Fos a negre. Ai, perdó, cau el teló).

 

Begoña Chorques Fuster

Professora que escriu