sábado, 30 de junio de 2018

JUNIEMBRE

Otro curso ha quedado atrás. Junio suele ser un mes de intenso trabajo para el profesorado y los equipos directivos de los centros educativos. En este curso,  que ya es historia, juniembre ha sido un caos del que hemos salido como hemos podido en los centros de la Comunidad de Madrid. A final del curso pasado ya se nos informó de que, en el curso 2017 – 2018, los exámenes extraordinarios tendrían lugar en junio, y no en septiembre, como hasta ahora. Así la convocatoria ordinaria sería a principios de junio y, a continuación, seguirían las actividades lectivas hasta el día 22. Durante estos días, los profesores debíamos realizar actividades de ampliación para aquellos alumnos que hubieran superado la asignatura y actividades de recuperación y refuerzo para los que se tenían que examinar de nuevo a final de mes. A lo largo de los meses anteriores y en reiteradas ocasiones, las asociaciones de directores y los equipos directivos han pedido pautas a la administración educativa para la organización y desarrollo de estos días singulares. La respuesta ha sido el silencio. ¿Cómo se organiza en una misma aula, a una temperatura superior a los treinta grados, a un grupo heterogéneo de treinta adolescentes entre los cuales el 80 % ya ha aprobado la asignatura y el 20 % tiene que hacer un esfuerzo extra para lograrlo en apenas quince días? Todo esto se tiene que hacer con los mismos recursos humanos y materiales que se han tenido a lo largo del curso, mermados por los recortes desde hace ya casi una década. Sencillamente, no se puede. De ahí, el silencio.

El final de curso se ha precipitado. A finales de mayo, estábamos realizando los últimos exámenes a nuestros alumnos para corregirlos y evaluarlos. Todos nos hemos fundido en un esprint final que se ha adelantado. Esto ha provocado que la mayoría de los alumnos aprobados hayan decidido, animados por las altas temperaturas y de acuerdo con sus padres, que el curso había acabado para ellos (a efectos académicos, realmente ya había acabado). Nada se les puede reprochar. Son alumnos que han superado las asignaturas y que están disfrutando de su merecido descanso. Los profesores hemos seguido registrando las faltas de asistencia, ya que de no hacerlo, nos exponemos a responsabilidades indeseadas más allá de nuestras competencias. A los que han decidido seguir asistiendo a clase, se les ha atendido con la misma diligencia que en los meses anteriores y como a sus compañeros suspensos (en el caso de no ser absentistas).

¿Cuál ha sido el ambiente de estos días en las aulas? En la mayoría de cursos, los profesores hemos seguido trabajando con los alumnos suspensos que acudían a las clases de refuerzo y recuperación. Hemos tratado de orientar su estudio hacia el examen extraordinario y de resolver sus dudas y subsanar sus lagunas para que lograran el ansiado aprobado. En algunos grupos, especialmente en los primeros cursos de ESO, un porcentaje considerable de alumnos aprobados ha seguido asistiendo a las clases. Los profesores hemos seguido con las tareas de recuperación, pero la dinámica que se ha instalado en las aulas no ha sido de trabajo, porque sencillamente no podía serlo. Profesores y alumnos nos hemos soportado como hemos podido gracias a la estima que hemos acumulado a lo largo de los meses precedentes. Al final, lo hemos vuelto a conseguir: no ha corrido la sangre ni nadie ha salido herido. Sin embargo, he tenido ocasión de leer en la prensa que en otras autonomías a algunos profesores se les abrirá un expediente por haber ‘desincentivado’ la asistencia a clase durante estos días. ¡Qué fácil es matar al mensajero! Especialmente, cuando no cuentas con él para nada a la hora de tomar decisiones y organizar un final de curso que ha resultado caótico.

¿Qué hemos logrado con este adelanto de la convocatoria extraordinaria? De momento, se ha ‘perdido’ casi un mes de clase ordinaria, hecho que ha provocado que los currículos no se hayan podido completar como debieran. Se ha ahondado en el desprestigio de la educación pública y de la tarea docente de los profesores (que conste, al menos, que nadie nos ha preguntado ni consultado a la hora de hacer efectivos estos cambios). No obstante, parece, al menos en este curso, que el porcentaje de aprobados en la convocatoria extraordinaria aumenta de manera significativa. ¡Eureka! Quizás se ha logrado una manera de mejorar los resultados académicos con los mismos recursos humanos, materiales y económicos. Sin embargo, quisiera hacer un par de reflexiones sobre esto: ¿realmente el alumno que estaba suspendido el 8 de junio ha asimilado los contenidos mínimos de la asignatura el 22 de junio? Les describo la situación: un grupo reducido de alumnos asistiendo a clases con el profesor que ya tiene el examen diseñado y conoce las preguntas. Obviamente, ese examen está orientado a la consecución de esos objetivos mínimos. El profesional se dedica a explicar y practicar esos contenidos. Al final, alumnos con serias dificultades de comprensión lectora y expresión escrita han logrado el deseado 5 que les da el pase. Hay que reconocer su esfuerzo y pensar que el próximo curso podrán seguir mejorando sus habilidades comunicativas pero, ¿es esta la calidad educativa que defendemos y deseamos?

Por último, este curso he impartido clase en dos grupos del mismo nivel de ESO. En uno de ellos, los alumnos y sus padres decidieron que solo asistirían los alumnos suspensos (excepto alguno más); en el otro, han asistido regularmente unos dos tercios de la clase. Los resultados han sido significativos: en el primer grupo han recuperado el 75 % de los alumnos suspensos frente al 20 % de alumnos del segundo. ¿Estoy llamando al absentismo de los alumnos aprobados en junio? Por Dios, ¡no! ¿Estoy criticando a los padres cuyos hijos han seguido asistiendo a clase porque han considerado que era lo mejor para ellos? Tampoco, sin lugar a dudas. Lo que estoy tratando de afirmar es que la clave de la calidad educativa, junto a la innovación y la formación del profesorado, está en la ratio de los alumnos, esto es, en el número de alumnos que cada profesor tiene que atender. Sencilla y llanamente. Por cierto, en el claustro final de curso nos anunciaron que en junio de 2019 la fiesta continuará.


Begoña Chorques Fuster
Profesora que escribe
Artículo publicado en el periódico digital Ágora Alcorcón





domingo, 24 de junio de 2018

CORRUPCIÓ ÉS CORRUPCIÓ

Un plat és un plat. Un got és un got. Podem afirmar, finalment, que corrupció és corrupció? Vivim setmanes en les quals esdeveniments insòlits s’amunteguen en la pell de bou. Per primera vegada a Espanya una moció de censura contra un govern ha eixit endavant. Mariano Rajoy, ja expresident, ha aconseguit posar d’acord a partits ideològicament bastant distants. És cert que el PP és el partit amb més parlamentaris al Congrés dels Diputats, però també ho és que la moció impulsada pel PSOE ha aconseguit la majoria absoluta i que aquests escons representen una majoria de ciutadans, que no desitgen un president d’un partit condemnat per corrupció. Per tant, qüestionar la legitimitat del nou govern i de la pròpia moció retrata a qui ho fa per la seua manca d’acceptació de les regles democràtiques. Mariano Rajoy, el polític que va saber administrar com ningú els silencis i les esperes, va caure esperant.

Aqueixa no és la notícia inèdita per qui escriu aquestes línies sinó aquesta altra: per primer cop, en la democràcia espanyola, la corrupció ha precipitat la caiguda d’un govern. També és veritat que hem hagut d’arribar a uns nivells insuportables d’escàndols per corrupció, inclús pitjors que als anys noranta amb la corrupció dels governs de Felipe González (i ja és dir...). Em pregunte si els ciutadans d’aquest estat, a partir d’ara, retirarem al capdavall el vot als corruptes, a aquells que s’apoderen d’allò públic, a aquells que fan servir trampes per defraudar a Hisenda. El nou president del govern, Pedro Sánchez, sembla que ho sap i ho té en compte. Almenys aquest és el missatge que ha enviat a la ciutadania deixant caure el seu ministre de cultura més mediàtic, Màxim Huerta. ¿O és potser la pressió dels ciutadans castigats per la crisi, les investigacions desenvolupades pels mitjans de comunicació (no de cap jauría) i la debilitat parlamentària del PSOE allò que ha forçat que no hi haja alternatives a l’ambigüitat ni mitges tintes?

El regeneracionisme s’imposa. Sembla que serà el new black en política en la nova temporada. Ho ha volgut deixat clar i ras el PSOE aquesta setmana i també sembla captar-ho el PP que escomet l’ardu camí de la renovació. Veurem si són capaços de mantenir-ho. Si aquesta nova percepció ha arribat dels nou partits (Podemos i CS) o no, benvinguda siga en qualsevol cas. El desitjable seria que fóra alguna cosa més que una moda passatgera, que haja arribat per quedar-s’hi, més enllà de les majories o minories parlamentàries i de la seua aritmètica. Fer que s’impose depèn dels ciutadans i del seu vot. Per damunt de les ideologies, dels programes electorals, hauria de prevaldre el respecte per la res publica i pels diners dels impostos de tots els ciutadans. Hauríem de ser capaços de castigar amb el nostre vot sense embuts a aquells que fiquen la mà a la caixa de tots. Així hauria de ser perquè corrupció és corrupció.

Begoña Chorques Fuster
Professora que escriu




sábado, 16 de junio de 2018

CORRUPCIÓN ES CORRUPCIÓN

Un plato es un plato. Un vaso es un vaso. ¿Podemos afirmar, por fin, que corrupción es corrupción? Vivimos semanas en las que acontecimientos insólitos se acumulan en la piel de toro. Por primera vez en España una moción de censura contra un gobierno ha prosperado. Mariano Rajoy, ya expresidente, ha conseguido poner de acuerdo a partidos ideológicamente bastante distantes. Es cierto que el PP es el partido con más parlamentarios en el Congreso de los Diputados, pero también lo es que la moción impulsada por el PSOE ha conseguido la mayoría absoluta y que estos escaños representan a una mayoría de ciudadanos, que no desean un presidente de un partido condenado por corrupción. Por tanto, cuestionar la legitimidad del nuevo gobierno y de la propia moción retrata a quien lo hace por su falta de aceptación de las reglas democráticas. Mariano Rajoy, el político que supo administrar como nadie los silencios y las esperas, cayó esperando.

Esa no es la noticia inédita para quien escribe estas líneas sino esta otra: por primera vez, en la democracia española, la corrupción ha precipitado la caída de una gobierno. También es verdad que hemos tenido que llegar a unos niveles insoportables de escándalos por corrupción, incluso peores que en los años 90 con la corrupción de los gobiernos de Felipe González (y ya es decir…). Me pregunto si los ciudadanos de este país, a partir de ahora, retiraremos por fin el voto a los corruptos, a los que se adueñan de lo público, a los que hacen trampa para defraudar a Hacienda. El nuevo presidente del gobierno, Pedro Sánchez, parece que lo sabe y lo tiene en cuenta. Al menos ese es el mensaje que ha enviado a la ciudadanía dejando caer a su ministro de cultura más mediático, Màxim Huerta. ¿O es que acaso la presión de los ciudadanos castigados por la crisis, las investigaciones llevadas a cabo por los medios de comunicación (no de ninguna jauría) y la debilidad parlamentaria del PSOE han forzado que no haya alternativa a la ambigüedad ni a las medias tintas?

El regeneracionismo se impone. Parece que será el new black en política en la nueva temporada. Así lo ha querido dejar diáfano el PSOE esta semana y también parece captarlo el PP que emprende el  arduo camino de la renovación. Veremos si son capaces de mantenerlo. Si esta nueva percepción ha llegado de la mano de los nuevos partidos (Podemos y Cs) o no, bienvenida sea en cualquier caso. Lo deseable sería que fuera algo más que una moda pasajera, que haya llegado para quedarse, más allá de las mayorías o minorías parlamentarias y de su aritmética. Hacer que se imponga depende de los ciudadanos y de su voto. Por encima de las ideologías, de los programas electorales, debería prevalecer el respeto a la res publica y al dinero de los impuestos de todos los ciudadanos. Deberíamos ser capaces de castigar con nuestro voto sin ambages a quienes meten la mano en la caja de todos. Así debería ser porque corrupción es corrupción. 

Begoña Chorques Fuster
Profesora que escribe
Artículo publicado en el diario digital 'Ágora Alcorcón'
Imagen de María José Mier Caminero




domingo, 3 de junio de 2018

JO SÍ QUE ET CREC

Aquest és l’enèsim article sobre la sentència de la Manada. Segurament no dirà res de nou ni afegirà cap argument original al repugnant veredicte del tribunal de Pamplona. Per què escriure’l? Per crear sororitat entre nosaltres, per augmentar la mobilització històrica que estem vivint, perquè la víctima d’aquesta esfereïdora VIOLACIÓ senta una mica més de la nostra escalfor. Vull ser, doncs, una pedra més del pont cap a la igualtat real entre homes i dones.

No vull fer una anàlisi jurídica de la sentència perquè no sóc jurista. La meua intuïció com a ciutadana em diu que els canvis legislatius no haurien d’anar encaminats a endurir les penes, sinó a canviar i deixar clara la tipificació dels delictes sexuals contra les dones. És inconcebible que una agressió sexual d’aquest calibre siga qualificat com a abús. D’aquesta manera, una sentència com aquesta, que desgraciadament és més habitual del que les persones no relacionades amb el món jurídic ens pensem, no podrà repetir-se. Cal una major formació i sensibilitat en la magistratura actual. Demanar la inhabilitació dels tres magistrats (una d’ells és dona) em sembla absurd i inútil. El vot particular em fa fàstic, però s’ajusta a dret, i això és l’esgarrifós del cas. El que aquesta mobilització social ha de cercar és que la ideologia masclista i misògina de cap jutge no tinga possibilitat de prevaldre legalment en cap sentència judicial. I això ho poden i ho han de fer els nostres legisladors, amb l’opinió qualificada de juristes (ells i elles).

Sí que m’agradaria fer una reflexió sobre el missatge que s’envia als joves (ells i elles) amb aquest veredicte, especialment amb el polèmic vot particular, i vull fer-ho com a docent que tracta amb ells diàriament. La redacció de la sentència deixa una missiva demolidora per a la nostra societat. Si, com a dona, pateixes un intent de violació, la teua elecció és complicada: si et resisteixes, el dany físic pot ser irreparable i pot arribar a perdre la vida com Diana Kerr. Si prens una postura passiva per no patir un dany més gran, s’interpretarà en seu judicial que vas donar el teu consentiment. El missatge és que, com a dones, sempre perdem, que som simples objectes de plaer d’alguns homes que senten el dret a prendre els nostres cossos i fer-hi el que els plaga. A tot això s’ha d’afegir el fet que ningú pot preveure ni triar quina serà la seua reacció (resistència o immobilitat) enfront d’una agressió d’aquest calibre. Convisc a diari amb dones joves de 17 i 18 anys, el cos de les quals es troba en plenitud, però que encara conserven la inexperiència i la ingenuïtat de la seua curta trajectòria vital. Què puc dir-los davant una sentència semblant? És que els meus quaranta anys de vida em permeten saber o intuir la meua reacció davant uns actes atroços com aquests?

Pense també en els meus alumnes mascles de Batxillerat i en la seua joventut efervescent que, inclús sense saber-ho ells, busquen referents afectius i sexuals. A la pornografia masclista i misògina que fomenta la cultura de la violació i que consumeixen els nostres joves a un clic de mòbil, s’afegeix el pòsit enverinat d’aquesta sentència. Sols des de l’educació, a casa i a les aules, aconseguirem que la nostra generació de joves siga conscient de la violència explícita i implícita a la qual estem sotmeses les dones. Perquè hem de tenir clar que no han estat monstres, sinó bons fills del patriarcat els que van cometre aquesta brutal violació. Són homes que, encara avui, no són conscients de l’enorme trauma que han infligit.

Per tot això, la mobilització social de les dones, i també dels homes, ha de continuar, perquè sols així aconseguirem despertar consciències adormides, sols així assolirem unes lleis més justes per a les dones, sols així provocarem una reflexió profunda que afavoreixca una autèntica transformació social.  

BEGOÑA CHORQUES FUSTER
Professora que escriu