domingo, 17 de mayo de 2026

THE BOOK OF BEGOÑA

Pero, bueno, guapa, ¡qué egocéntrico te ha quedado el título! Lo sé pero, ¿qué quieres que le haga? Vivimos unos tiempos muy narcisistas donde cada cual se monta su propio musical del que es protagonista absoluto. Ya ves, soy una mezcla de la formalidad de Elder Price y la fantasía de Elder Cunnigham, y por eso, me invento la realidad en esta columna que, además, es lo que se lleva ahora. Atrás quedaron los tiempos del tractor amarillo. A ver, si se flipa Juan José Millás, ¿por qué no puedo hacerlo yo? Y así, jugando a ser escritora, cuando en realidad solo soy una profesora de Literatura, ya me he pulido dos años en el Cervantes. Pero sigo cantando el Dancing Queen, calle Embajadores abajo al caer la tarde. ¡Ay, no! Que esta no va en este musical… ¿Sabes qué te digo? Que es mi obra de teatro y hago con ella lo que me da la gana. Ahora mismo voy a poner a mis papilomas a bailar un twist antes de decirles adiós…

 

Y, ¿tú crees que esto interesará a la gente? Yo creo que sí, aunque en realidad no importa. Somos felices montándonos nuestra propia película; mira a las Ayusos y los Abascales que viven en una realidad paralela, que no les vale que un irreverente Jesucristo Superestar les diga que están alucinando mazo. Lo importante es consumir, y gastar, e imaginarse un universo paralelo donde cada uno se puede crear su mundo chupi-guay de ficción y tomarse sus cañas. De cañas, no, que me sale barriga cervecera y me zampo las tapas de todo Dios y Emilio me riñe y se ríe de mí… ¡Viva San Isidro labrador!

 

Y, ¿cómo te propones llegar a los demás? Pues nada, me pondré una camisa blanca y un pantalón negro e iré de puerta en puerta llamando al timbre. Con mi sonrisa Profident les cantaré un hilarante ¿Qué tal? y les anunciaré que he venido a hablar de mi libro. Pero… ¿tú crees que colará? Posiblemente no, pero, como te decía más arriba, ¿tiene acaso esa nimiedad alguna relevancia…? (Tono solemne en la música).

 

Me parece que se te está yendo la olla… Ni que lo digas, pero aún no has visto lo peor. Justo ahora llega el momento en que entono el Hasa Diga Eebowai, que lleva sonándome mal toda la vida y que es inventado como todo lo demás… Pero sí, llega el momento en que todos nos cagamos en Dios (con perdón). Ni Hakuna Matata ni hostias, que mientras nos flipamos que te cagas, el mundo se nos va literalmente a la mierda… ¿Qué ocultas motivaciones crees que utilizan las religiones para entrar en las conciencias de las personas y controlar sus mentes y sus comportamientos…? What the fuck?! Déjate de rollos y sumerjámonos en El espeluznante sueño del infierno mormón (Spooky Mormon Hell Dream) y vamos a divertirnos de lo lindo… Que nos quiten lo follado… uy, perdón, lo bailado…

 

Te estás pasando con esta columna… No te digo yo que no, pero si lo ves muy mal, Apágalo (Turn it off) y aleja de nosotros el fantasma de la homosexualidad. ¡Pero si eso es muy antiguo, mujer! Lo que se lleva ahora es ser maricón ultraconservador… (Oxímoron conceptista) ¡¿Qué me estás conteiner?! ¡Amén, Jesús! (Santiguándose.) Pues, entonces, agarremos fuerte nuestro libro, alcemos los ojos al cielo y cantemos todos juntos, Creo en Dios (I believe). (Por el fondo, un hombre de color asoma, se coloca frente al público y canta:) ¡Tengo chinches en los huevos…! (Silencio.) ¿Y el coño? ¿Y la candidiasis? ¿Qué pasa con nosotras? (Fundido a negro. Ay, perdón, cae el telón.)

 

Begoña Chorques Fuster 

Profesora que escribe

 


 

domingo, 10 de mayo de 2026

TEORÍA KING KONG

“El feminismo es…  una revolución que ha comenzado. Una visión del mundo, una opción”. Así termina el ensayo Teoría King Kong de Virginie Despentes que ha pasado por el Teatro de la Abadía de Madrid después de dos años de representaciones en catalán, la lengua original de esta adaptación hecha por Maria Àngels Cabré, a partir de la traducción del francés de Paul. B Preciado, y que ha sido dirigida por Isis Martín de la compañía La Virguería. 

 

Teoría King Kong, “una patada punk para echar abajo los cimientos del patriarcado”, fue publicado hace dos décadas y traducido al castellano y al catalán en 2018. Es este un texto emblemático de la cuarta ola del feminismo que tiene la facultad de cuestionar los cimientos de nuestra sociedad y de nuestras mentes.

 

Una solitaria Mari Pau Pigem aborda el escenario una vez que todos los espectadores hemos ocupado nuestros asientos. Mientras, ha esperado pacientemente a que entráramos, sentada en una butaca del extremo de la primera fila. Nos observa invistiéndose de la mirada de Virginie Despentes, a quien encarnará en unos pocos minutos, sabedora del terremoto que está a punto de provocar y experimentar en su propio cuerpo, a golpe de martillo, para hacer emerger el sustrato que impregna y alimenta nuestro modo de ver el mundo.

 

Empieza potente y directa: “Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica”. Y se define como más King Kong que Kate Moss”. De hecho, afirma que su virilidad la ha salvado y la ha ayudado a desenvolverse en esta nuestra sociedad patriarcal. Teoría King Kong cuestiona los cimientos del patriarcado y nos coloca un espejo enfrente para que veamos reflejadas nuestras creencias y pensamientos acerca de la violencia hacia las mujeres, el machismo, el porno, la lucha de clases o la prostitución, para que no salgamos indemnes del texto con el que nos asalta y experimentemos nuestras propias contradicciones. El poder sísmico de este ensayo salvaje e irreverenteradica en que Despentes nos habla desde su propia experiencia y no busca sentar cátedra, a pesar de sus afirmaciones radicales, sino cuestionar nuestros raíces más profundas.

 

Despentes nos relata que fue violada en grupo cuando tenía diecisiete años. Y nos explica cómo procesó la experiencia desde entonces: la sociedad degrada y silencia a las mujeres que son víctimas de agresiones sexuales. Recuerdo un titular periodístico de hace unas semanas: la totalidad de las mujeres que denunciaron una violación se arrepienten de haberlo hecho. ¿Por qué? Por la tortura y la duda a las que las somete el sistema constantemente. Las/nos revictimiza. “Después de la violación, la única actitud tolerada es la violencia contra una misma.” Y así expone, con un lenguaje casi quirúrgico, cómo ejerció la prostitución de forma voluntaria durante dos años aproximadamente. Y nos habla de los puteros. Y nos sorprende lo que nos dice de ellos. Y nos explica cómo convertirse en escritora fue para ella otra manera de ejercer la prostitución. Pero todo esto no nos lo cuenta para autocompadecerse, sino para elaborar un discurso político que sea capaz de cambiar nuestra manera de estar en la Tierra.

 

Begoña Chorques Fuster

Profesora que escribe

 


 

domingo, 3 de mayo de 2026

ADIORIK EZ

Adiorik ez (Ni flores, ni funeral, ni cenizas, ni tantán) de María Goiricelaya ha passat pel Teatro de la Abadía de Madrid, després d’haver sigut representada en nombroses ciutats des de gener de 2025. El 26 de febrer de 2026, la funció va tenir lloc en la seua llengua original, l’eusquera. Aquest muntatge de La Dramática Errante tracta els temes de la malaltia, les cures pal·liatives i la mort. L’obra conta la història d’un pare (Patxo Telleria) que ha d’enfrontar-se, de forma inesperada, a un diagnòstic de càncer que el portarà a la mort. Decideix fer el camí de Sant Jaume amb la seua filla (Ane Pikaza) com un acomiadament. A les seues motxilles, carregaran amb la ràbia, la por, el rebuig i el dolor. No obstant, pare i filla s’embarquen en una aventura en la qual troben personatges diversos amb els quals acaben formant un grup variat. En el trajecte, ambdós hauran d’assumir la finitud com a part del camí de la vida que cobrarà un nou significat. Aquells que hagen fet el camí s’identificaran davant determinats episodis. El previsible esdevé sorprenent davant un final inesperat al qual condueix un gir de guió que no preveiem.

 

Aquests temes socials i existencials són abordats amb humor i desimboltura, creant escenes on s’entrellacen les sentències greus (inclús filosòfiques) amb els acudits lleugers. La interpretació dels actors es barreja amb recursos audiovisuals donant lloc a un desdoblament de l’escena que causa una sensació d’estranyesa en l’espectador. ¿Potser es pretén que experimentem aquella impressió d’alienació que tots hem sentit davant de fets transcendentals en la nostra vida, davant la mort o la malaltia d’algú proper?

 

El títol en castellà de l’obra correspon a una frase de l’oncle d’Ane Pikaza, actriu i cofundadora de la companyia teatral, que va repetir des que va emmalaltir fins que va morir. L’estructura de l’obra en escenes breus fa la impressió que profunditza poc en la tragèdia. Tanmateix, opine que es fa de forma deliberada. Per entendre el bon morir, és fonamental haver dut a la pràctica el bon viure, essent conscients de la fi que ens espera. Passem la major part de la nostra existència vivint d’esquenes a la mort, com si fórem immortals o l’assumpte no fora amb nosaltres, instal·lats en la superficialitat. No obstant això, quan el nostre món es deté per iniciar la demolició definitiva voldríem que la tragèdia estripara el món en canal. Potser morir-se no és cap drama, sols la conseqüència natural d’haver viscut, el fet biològic al qual estem abocats. Som matèria que es somnia eterna. Tanmateix, allò real és que un dia hem de despertar davant la nostra extinció. Que difícil es fer-ho sense melodrama. Que imponent seria seguir rient-nos de la parca, esperant aquesta misteriosa dama “a la porta del tanatori”, como deia el meu estimat amic Ignasi Riera, que en pau descanse, quan ja sabia que el seu final s’apropava. Que descanse(n).

 

Begoña Chorques Fuster

Professora que escriu

 


 

domingo, 26 de abril de 2026

L'ÚLTIMA NIT AMB EL MEU GERMÀ

En la cartellera teatral madrilenya, coincideixen diversos muntatges l’eix temàtic dels quals és la mort. El tractament de la qüestió (la gran qüestió) és diferent en tots. Alfredo Sanzol ens presenta al Teatro María Guerrero La última noche con mi hermano, un drama amb el qual segueix aprofundint en la seua biografia i les seues circumstàncies com a matèria narrativa. És cert que aconsegueix una proposta sòlida i compacta a l’altura d’El bar que se tragó a todos los españoles (Teatro Valle-Inclán, 2021), on ens contava la vida d’immigrant del seu pare ex rector, símbol de la generació de postguerra que va lluitar tant per sortir endavant. Amb la trilogia desigual de La ternura (Teatro de la Abadía, 2017), obra magistral; La respiración (Teatro de la Abadía, 2016), on s’apropava a les ruptures matrimonial des de la seua pròpia, ja amb Nuria Mencía com a protagonista; i La valentía (Teatro Pavón Kamikaze, 2018), una divertida història de fantasmes que indagava en l’herència familiar, aquest navarrès va posar el seus nom entre els principals de l’escena espanyola fins arribar a la direcció del Centro Dramático Nacional.

 

La última noche con mi hermano ens presenta el dol per un germà, un dels menys acompanyats socialment segons l’autor. Nagore (Nuria Mencía) es dirigeix al públic en el pròleg per anunciar-nos el final sense embuts: morirà a una edat primerenca d’un càncer ginecològic. A pesar de conèixer el desenllaç fatal, la història discorre entre l’esperança i els sentiments trobats de ràbia i impotència, junt amb la paràlisi i el bloqueig emocional. Nagore té un germà amb el qual manté una relació d’autèntica fraternitat, Alberto (Jesús Noguero). Aquest comparteix la seua vida amb Ainhoa (Elisabet Gelabert); cadascun ha aportat a la família un plançó d’una relació anterior: Oier (Biel Montoro) és fill d’Ainhoa i Nahia (Ariadna Llobet), d’Alberto. Els quatre, junt amb la tia Nagore, formen un cercle unit i sòlid que es veurà posat a prova davant d’una situació vital extrema on no es deixen de costat l’humor i l’optimisme.

 

Però sabem que no totes les relacions entre germans són tan estretes. Algunes es caracteritzen per la distància, la fredor i la desafecció. Ainhoa té un germà, Claudio (Cristóbal Suárez), metge oncòleg, amb el qual no es parla des de fa cinc anys. Tanmateix, no dubtaran en demanar-li ajuda per al procés que Nagore comença després del diagnòstic de la seua malaltia. S’hi apunta a una ferida familiar, que es revela completament, deixant a l’espectador una escletxa que ha d’omplir amb la seua imaginació o la seua experiència.

 

Aquest és l’assumpte que ens plategen i que, a través d’un treball sòlid i compacte dels actors també, ens van desvelant matisos d’un drama que tracta de mostrar-nos tots els vaivens emocionals pels que es travessa  en una situació semblant, tant la persona afectada com el seu cercle més proper. La interpretació mesurada i sostinguda de Jesús Noguero permet  que Nuria Mencía desborde tots els tons que una persona que està a la vora de la mort experimenta: por, ira, optimisme, esgotament, esperança... 

 

L’escenografia de Blanca Añón s’associa de forma activa a tot allò apuntat. L’apartament conté els detalls necessaris per crear un espai que l’espectador acaba fent propi però que, no obstant això, s’obri a la transformació per esdevenir una habitació d’hospital o en altres pisos. La presència de determinants objectes quotidians (una tetera, uns croissant, una màquina llevaborres elèctrica...) acabarà adquirint un significat insospitat que ens tornarà la imatge dels nostres estris quotidians. En el fons, una eloqüent i enorme esquerda traspassa l’escenari de costat a costat, que ens permet veure un bosc, aquella natura a la qual Nagore al·ludeix en alguns moments de la seua malaltia i el significat de la qual haurà de desvelar de nou l’espectador.

 

La mort és esquinçadora. Ens travessa de dalt a baix en moments vitals que ens marquen i que transformen les nostres vides. Així es reflexa i es palma en l’escena de la última nit de Nagore, en el seu acomiadament d’aquest món on l’espectador de bell nou podrà pujar a l’escenari per reviure aquell moment suprem que una vegada la mort d’aquell ésser estimat i proper li va concedir.

 

Begoña Chorques Fuster

Professora que escriu

 


 

 

domingo, 19 de abril de 2026

EL ESCONDIDO Y LA TAPADA

Si escribo el nombre de Calderón de la Barca, nos vienen a la cabeza las obras cumbre del mejor discípulo de Lope de Vega, obras intensas y filosóficas donde el conflicto humano está a flor de piel. La vida es sueño, El alcalde de Zalamea, El médico de su honra o El gran teatro del mundo son imprescindibles en cualquier acercamiento al gran dramaturgo del Siglo de Oro español. Sin embargo, hay una vis cómica en algunas obras de Calderón que debemos descubrir y reivindicar. Con acierto la CNTC ha decidido poner en cartel El escondido y la tapada (1636) esta temporada de la mano de la Joven Compañía de Teatro Clásico, que ya va por su séptima promoción.

 

Samuel Arribas, Jordan Blasco, Luis Espacio, Laura Ferrer, Zoe da Fonte, Diego Garisa, Belén Landaluce, Julio Montañana Hidalgo, Gabriel de Mulder, Anna Nácher, Andrea Real y Andrea Santos forman el elenco coral sobresaliente que da vida a los personajes de esta comedia de enredo fresca y divertida, donde priman las entradas y salidas de personajes de escena, los embustes y malentendidos, algún que otro asesinato accidental y un relativismo moral casi posmoderno en la concepción de ese rígido código de honor que prevalecía en el Barroco. Estos doce jóvenes actores y actrices ponen toda la carne en el asador para declamar, de forma clara y accesible, la respetuosa adaptación de Carolina África, que reafirma el papel de las mujeres como motor de la acción. La dirección del montaje está a cargo de Beatriz Argüello que demuestra una vez más que, aparte de interpretar, sabe dirigir actores. El resultado es una obra divertida donde el público goza de una comedia de capa y espada que nos descubre a otro Calderón, el de Casa con dos puerta mala es de guardar o La dama duende. Será que hasta los más serios y graves ven necesario reírse de vez en cuando…

 

César (Sam Arribas) vuelve a Madrid acompañado de su criado, Mosquito (Julio Montañana). Es perseguido por la justicia porque mató a un hombre, que resultó ser el hermano de su enamorada Lisarda (Belén Landaluce). Se ha atrevido a viajar porque Celia (Zoe da Fonte), su otra enamorada, le ha escrito una carta asegurándole que puede ocultarse en su casa, ya que su hermano Félix (Luis Espacio) se encuentra en Italia en una campaña militar. Celia pretende esconder a su pretendiente detrás de un espejo, que en realidad es una puerta que conduce a una habitación oculta. Todo se empieza a complicar cuando Félix regresa de forma inesperada, celoso de la honra de su hermana. Criado y amo, César y Mosquito, acaban encerrados en la cámara secreta cuando Félix y Celia tienen que abandonar la casa por una serie de sobresaltos y vicisitudes. La situación se complica más cuando es Lisarda la que acaba ocupando esa casa que, a su vez, es pretendida por Juan (Gabriel de Mulder) y su padre, don Diego (Jordan Blasco) la ha prometido con él para contraer matrimonio de forma inminente. ¡Vaya lío!

 

El marco es urbano, el Madrid a oscuras del siglo XVII. La escenografía de Alessio Meloni, creada con unos módulos que mueven los propios actores, simulan a la perfección las diferentes estancias y nos muestran, de una forma muy plástica, los cambios de habitación. El vestuario de Ikerne Giménez pone la guinda a un montaje donde se juega con los convencionalismos sociales, el ocultamiento y el descubrimiento de las identidades, el honor y las apariencias… Un Calderón divertido y juguetón que se lo pasa bien manejando a la perfección los mecanismos de la comedia de enredo que conoce al milímetro. Pasen y rían.

 

Begoña Chorques Fuster

Profesora que escribe

 


 

 

 

domingo, 12 de abril de 2026

CONSTEL.LACIONS

Com hauria sigut la seua vida si en aquell moment determinant que recorden hagueren pres un altre camí? Què hauria ocorregut si no hagueren conegut a alguna de les persones més importants de la seua vida o senzillament no hagueren ‘connectat’? Quin tipus de persona serien avui de no haver decidit canviar el rumb en aquella circumstància que, amb la perspectiva del temps, va acabar essent fonamental? Com pensarien? Quina visió del món i de la vida tindríem?  

 

Aquestes són sols algunes de les preguntes que m’he fet veient Constel·lacions de Nick Payne, versionada i dirigida per Sergio Peris-Mencheta, en el Teatro Valle-Inclán de Madrid. Es tracta d’una obra contemporània, estrenada al 2012 en el Royal Court Theatre de Londres, que ja es va poder veure a Madrid al 2015 en un muntatge dirigit per Fernando Soto en el Teatro Lara.

 

El plantejament narratiu del text és disruptiu. Tenim dos únics protagonistes davant dels quals s’obri un ventall gairebé infinit de possibilitats. Ell és apicultor, amb tot el significat simbòlic que les abelles adquiriran segons avance l’obra; i ella és física quàntica i es dedica a la investigació del multivers i dels universos paral·lels. A partir d’això, i de la seua aplicació a la quotidianitat més bàsica, l’obra explora possibilitats, gairebé infinites, d’evolució en una relació de parella e inclús en la seua gènesi mateixa.

 

El joc vital està servit i Peris-Mencheta ho sap bé. Per això, ens planteja un artefacte escènic l’origen del qual radica en el propi atzar i en la natura espectacular del teatre com a reflex de la vida i ens puja a un escenari circular que es mou, com la vida mateixa, i ens mostra la fragilitat de les nostres decisions i el paper que la casualitat juga en la nostra configuració com éssers humans. Al fons tenim una ‘altre’ escenari per una banda musical des d’on un mestre de cerimònies, Litus Ruis, ens anuncia el principi de la representació (no la de la nostra vida, que ha de quedar aparcada durant noranta minuts... o no?). Esdevenim “l’observador”, un concepte de la física quàntica que es fon amb el teatre: les coses no acaben d’ocórrer fins que algú les mira. Però no hem de deixar-nos enganyar perquè la mirada mai no és neutra, altera la realitat. Constel·lacions planteja un multiperspectivisme cervantí que Peris-Mencheta accentua en una disposició de l’escenari a tres bandes. Perquè l’objectivitat no existeix. L’honest és reconèixer-ho.

 

Litus Ruiz ens presenta els actors com si d’un combat dramàtic es tractara: Jordi Coll, Diego Monzón, Paula Muñoz, María Pascual, David Pérez-Bayona i Clara Serrano. Però aquell dia no actuaran tots, sols dos ho faran. La resta formaran part de l’orquestra que executarà l’acompanyament musical. La sort decidirà què dos intèrprets seran la parella protagonista i en quina circumstància es coneixerà: en una boda? En una festa de Cap d’Any? En una barbacoa? És a dir, cada dia es representa una obra diferent perquè canvien els intèrprets (hi ha quinze possibilitats diferents possibles) i canvien els ulls que els miren i les ments que els pensen i analitzen. I, com totes les parelles amb una trajectòria vital llarga, l’apicultor i la física s’hauran d’enfrontar a diferents situacions que ens seran presentades des de diversos punts de vista: la infidelitat, la malaltia, la convivència, la mort. Una vesprada d’hivern d’un cap de setmana de febrer, la Fortuna va voler que Jordi Coll i María Pascual interpretaren Constel·lacions per als meus ulls miops i la meu ment del segle passat. I d’aquella experiència teatral va nàixer aquest article periodístic, un altra nova andròmina literària. No hi ha un únic final sinó un mosaic, per l’obra de Payne i per a aquesta columna. Per les seues vides, vostès ho sabran...

 

Begoña Chorques Fuster

Professora que escriu

 


 

domingo, 5 de abril de 2026

TEBANAS

Homo sum: humani nihil a me alienum puto”, va dir Terenci, dramaturg del segle II a.C., d’origen bereber. (Escolta,  que bé queda una bona llatinada per començar l’article!). I, efectivament, més de dos mil anys després, podem afirmar que res del que és humà ens és indiferent, o potser hauríem de dir millor, no ens hauria d’ésser indiferent. És trist que avui questa afirmació comença a ser subversiva i revolucionària. Ho va dir el dramaturg, nascut esclau, en la seua obra El turmentador de si mateix, i ho proclama Álvaro Tato en els seus textos la direcció dels quals duu a terme Yayo Cáceres. Així ho han tornat a fer en el seu nou muntatge Tebanas que s´ha estrenat en el Teatro de la Abadía de Madrid. 

 

Després dels èxits de Vive Molière al 2022 i Burro al 2023, la companya Ay Teatro presenta una obra que vol ser una síntesi de les peces fonamentals del cicle tebà: Èdip rei i Antígona de Sòfocles, Els set contra Tebes d’Èsquil i Set contra Tebas de Esquilo i Fenícies d’Eurípides. Tornen a claver les dents als clàssics grecollatins am amb una barra i desimboltura que sedueix l’espectador contemporani apropant-lo al missatge universal que aquests contenen. Ja ho va dir el meu vell professor de Llatí de l’institut, Agustí Ventura: els grecs i els romans ho van inventar tot i, des d’aleshores, no hem fet una altra cosa que recrear-los. Doncs això...

 

Amb un elenc de joves actors i músics (Cira Ascanio, Marta Estal, Mario García, Fran Garzía, Daniel Migueláñez i Mario Salas de Rueda), Tebanas reformula en vers el gran mite de Tebes: la saga d‘Èdip i els seus descendents. Quin embolic! L’ésser humà s’enfronta al seu destí tràgic i planteja l’etern dilema entre el fatum o el lliure albir. Estem abocats a repetir l’eterna espiral de violència i destrucció que ens duu a fer-nos mal una vegada i una altra. Som responsables dels pecats dels nostres pares? Aquestes són sols algunes de les preguntes que ens planteja aquestes obres i que Tebanas ens torna a fer. Però ens recorda, en el text i en la posada en escena, que tots formem part d’un espectacle coral, que el col·lectiu ens concerneix a tots i és polític. Quin paper juguem com a individus en l’estat? Al servei de qui està aquest? Quina és la diferència entre justícia i llei? Quin és el límit entre raó i creença?

 

Amb un ritme àgil, davant maremàgnum metafísic semblant, el text, com la vida, s’agarra a allò imprescindible per no sucumbir davant de temes tan totxos com la identitat, la guerra civil o l’herència familiar. Per sobreviure, l’eina fonamental és l’humor. És, per això, que enmig del muntatge, a mode d’entremès bufonesc, es trenca el ritme i el to i una facècia carnavalesca ens adverteix, de forma irònic i disbauxada, de les conseqüències de tota guerra (per si encara no ho teníem clar, borinots), però també del nostre comportament com a ciutadans de la polis. En fi…

 

Tebanas mostra les costures de la nostra societat i la nostra manera d’ésser al món. És possible la salvació individual si el món se’n va literalment a la merda? Doncs això...  

 

Begoña Chorques Fuster

Professora que escriu