domingo, 20 de septiembre de 2026

LEONORA

“Si este escenario no fuera un escenario sería un lienzo. Hasta que yo no entre el lienzo estará en blanco.” Así comienza Leonora de Alberto Conejero con las luces del público aún prendidas. El escenario es un lienzo negro sobre el que Leonora toma el cuerpo de Natalia Huarte y vuelve a la vida para contarnos cómo fueron sus primeros veinticuatro años. Vivió noventa y cuatro, pero aquel primer cuarto de siglo marcó su vida como la de tantas de sus contemporáneas que aspiraban a la libertad. Ella la logró, pero a un precio altísimo. “Yo soy multitudes, así que mi autorretrato es siempre colectivo.”

 

Leonora vuelve a las tablas madrileñas en el Teatro de la Abadía, después de un paso fugaz por el Condeduque la temporada pasada. Es Leonora, como Laurencia, una joya alicatada con sutiles metáforas y un lenguaje sencillo, pero punzante; posee un texto para gozar con las posibilidades de nuestra lengua. Alberto Conejero se ha basado en el dietario Memorias de abajo que la propia Carrington escribió en 1943.

 

Resulta inaudito que muchos no hubiéramos oído hablar de esta pintora surrealista imprescindible hasta que la Fundación Mapfre organizara una espléndida retrospectiva de su obra en 2023. Revelación fue el título elegido, como la palabra grabada en su maleta por su periplo por Francia y España, durante la Segunda Guerra Mundial, palabra que Leonora pronuncia varias veces durante los setenta minutos de soliloquio. Recuerdo el impacto de aquellas pinturas en mi no-alma, revivo la impresión de contemplar unos cuadros capaces de gritar, obras inquietantes, arrebatadoras y lacerantes, evoco la revelación que supuso conocer a Leonora Carrington. ¿Qué vida vivió Leonora Carrington?, me pregunté entonces.

 

Leonora-Natalia se propone “arrancar la parte podrida de mis raíces”. Para ello, nos embarca en un viaje en el tiempo, “porque en el escenario, como en el lienzo, conviven el pasado, el presente y el futuro.” No fue una niña fácil Leonora, siempre salía “borrosa en los retratos de familia”. La única hija de la prole de un burgués acaudalado no cumplió con las expectativas de un padre represor que trató por todos los medios que Leonora cumpliera con lo que se esperaba de ella. Para ello, la llevó a diferentes internados de los que fue expulsada. Su primer contacto con la pintura fueron unos pinceles y acuarelas que le regaló su madre. Fue también su madre la que le regaló un libro sobre los surrealistas, cuyas pinturas la inundaron como una revelación, y la que la apoyó en momentos críticos. No obstante, fue ese progenitor cercenador el que la empujó al vacío de la creación artística al mandarla a una “Escuela de Buenos Modales para aristócratas en Florencia”.

 

Sin embargo, lo peor estaba por llegar. Huyó de las garras de su padre y se instaló en Londres donde conoció a Max Ernst. Ella tenía diecinueve años y él, cuarenta y seis. Se enamora perdidamente de él: “Mi corazón es un niño amenazado por dos ruiseñores”. Se marcharon a París y, finalmente, a Saint-Martin-d’Ardèche donde convivieron en una casa que compró la propia Carrington y donde nos confiesa que fue feliz. El padre de Leonora consiguió que Ernst fuera detenido, pero fue liberado hasta que fue deportado a un campo de concentración del que finalmente consiguió sobrevivir. Todos estos terribles azares no hicieron sucumbir a Leonora, que continúa moviéndose como una ola por el escenario para que revivamos el drama de tantas mujeres, “tejedoras de lo invisible”.

 

“Los nazis son como hormigas voraces.” Europa estaba prácticamente ocupada y Leonora experimentaba una doble amenaza. Atravesó la frontera por los Pirineos después de tres intentos y logró llegar a un Madrid devastado por la guerra en julio de 1940, donde tuvo una terrible encuentro con unos requetés que la violan en grupo, de forma reiterada. El ángel caído del Retiro la recogió e intentó consolarla. Su aspiración de llegar a Extremadura donde esperaría a Ernst se vio truncada por los planes de su padre que la internó en un sa-na-to-rio de Santander dirigido por el siniestro doctor Morales que la sometió a inyecciones de cardiazol. “El fondo del pozo es la destrucción de mi mente para toda la eternidad.” Pero no consiguieron apagar la luz que irradiaba. “Adentro de mí soy aún Leonora. Si no tengo lienzo, yo seré el lienzo. Si no tengo pintura, mi sangre será pintura.”

 

Su determinación por sobrevivir y salir de aquel lugar la impulsarían “hacia el futuro”. “Comprendo que he comido el pan sagrado de los locos.” Consiguió llegar a Lisboa, en julio de 1941, desde donde zarpó en uno de los últimos barcos que marcharon camino del exilio hacia Nueva York. “He sobrevivido a tantos naufragios que ahora el mar me pertenece.” Renato Luc, amigo de Ernst y embajador de México, le ofreció casarse con ella para escapar de forma definitiva de su padre y poder viajar sin problema hasta Nueva York primero, para recalar finalmente en México. Antes se reencontró con su amado Ernst para comprobar cómo la guerra y el sufrimiento los había cambiado.

 

Leonora-Natalia nos ha contado todo esto con su cuerpo pequeño, frágil, desnudo, abriéndonos el pecho en canal y mirándonos a los ojos con la verdad de su libertad conquistada desde el dolor y la valentía. Por último, solo una revelación: “La verdad es lo extraño, lo maravilloso.”

 

Begoña Chorques Fuster

Profesora que escribe

 


 

domingo, 13 de septiembre de 2026

VENDRÁN LOS ALIENÍGENAS Y TENDRÁN TUS OJOS

Avistar Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos es una experiencia extraterrestre. Maricel Álvarez, sobresaliente actriz argentina, nos recibe a los espectadores tumbada en una cama, situada sobre una tarima, en medio del escenario. Espera pacientemente, en su depresión amorosa, a que nos sentemos y nos callemos. A la izquierda hay un pequeño escenario, con una guitarra eléctrica, una acústica y una chaqueta de lentejuelas pero, por encima de estos objetos, sobresale un neón que nos anuncia que “El amor es un ovni”. Si María Velasco (Premio Nacional de Literatura Dramática 2024) lo dice por algo será. A la derecha, hay un pequeño invernadero. La voz en off nos pide que amordacemos nuestros teléfonos móviles, guardamos silencio, se apagan las luces, comienza la abducción.

 

La protagonista, alter ego de la autora, nos dice que a los cuarenta ha sufrido la ruptura de una relación que ha durado muchos años; una separación de la que no consigue recuperarse y que la ha arrastrado a una depresión. Mientras nos lo cuenta, en un discurso salpicado de pinceladas de filosofía, dolor, poesía y humor ácido, aparece por el fondo del escenario, Carlos Beluga, con un casco de astronauta, para hipnotizarnos con su danza. “Ground control to Major Tom… Take your protein pills and put your helmet on…” La obra es esférica, como el planeta que habitamos y el resto del Sistema Solar, conjunción armónica de música, vídeos, danza, canto, teatro y performance. A esto, se une una interpretación vibrante de los dos actores que llenan el escenario como si fueran una multitud… y el texto del que no se desperdicia nada, aprovecha incluso la ocasión para introducir el drama del acceso a la vivienda. Porque sí, una separación también conlleva estos problemas habitacionales, aparte del derrumbe emocional.

 

Se me va… este amor que he ido amasando con mis manos…” En medio del desgarro de la protagonista, la historia se entreteje a través de su genealogía, con las figuras de su padre y su sobrino. El primero es un fontanero “que no sabe abrazar” y que le pide que no se vuelva a enamorar, por lo menos, hasta los cuarenta; el segundo es un adolescente que ve porno en clase. Metáfora los dos de las maneras de vivir el amor en la última centuria.  

 

Pero no, no se trata de una obra sobre el desamor en los tiempos del amor líquido, donde la psicopatía y el ghosting (qué anglicismo tan feo) parecen imponerse. “El amor es un rayo de luz indirecta…” La obra va justo de todo lo contrario. “…Un gota de paz, una fe que despierta…” Con un mezcla explosiva, intensa y creativa de lenguajes teatrales Marina Velasco toma los cuerpos de estos dos extraordinarios marcianos para revelarnos que la única manera de vivir en auténtica verdad es a través del amor: ese amor que te pone el cerebro del revés y la vida patas arriba, “un acontecimiento sobrenatural capaz de devolver a una mujer al pensamiento mágico”. ¿Se acuerdan cuándo se enamoraron así por última vez? “…Un zumbido en el aire, un punto en la niebla…” ¡Qué tópico y qué del siglo pasado puede sonar todo esto! Quizás sí, pero todo en la Nave 10 suena a verdad y así estos tres extraterrestres nos abducen en esta filosofía obsoleta y maravillosa del amor. “Quien lo probó lo sabe”.

 

Begoña Chorques Fuster

Profesora que escribe

 


 

domingo, 6 de septiembre de 2026

L'ESCOPETA NACIONAL

La escopeta nacional de Luis García-Berlanga i Rafael Azcona ha estat adaptada al teatre per primera vegada i estarà en cartell en el Teatro Español de Madrid fins el 26 de juliol. La versió de Bernardo Sánchez Salas es manté fidel a l’original, amb petits canvis, en un muntatge dirigit per Juan Echanove, que s’ha centrat en la direcció d’actors. Hi compta amb dinou intèrprets, un ampli elenc que ja sols es pot gaudir en els teatres públics (de titularitat municipal aquest, no nacional).

 

Jaume Canivell (Pere Ponce) és un industrial català que fabrica porters automàtics que pretén vendre per a les urbanitzacions de nova construcció. Viatja a Madrid amb la seua secretària i amant Mercè Oriol (Marta Ribera) per assistir a una cacera pagada per ell mateix en la finca Los Tejadillos, propietat del marquès de Leguineche (Enrique Viana). La intenció de Canivell és tractar amb l’alta societat per expandir el seu negoci. Hi coneix al ministre d’Indústria, Álvaro (Patxi Freytez), que serà rellevat del seu càrrec el que obliga a Canivell a fer amistat amb el que serà el nou ministre i la seua camarilla, de l’Opus Dei, també present en la cacera. Els sobresalts, els malentesos i les situacions absurdes d’un humor àcid i esperpèntic se succeiran: la parella presenciarà la destrucció d’una extravagant col·lecció del marqués de Leguineche; el rapte d’una actriu del “destape”, Vera del Bosque (Elisa Matilla) per part del fill onanista del marquès, Luis José (Javi Coll), davant dels ulls de la seua dona, Chus (Luisa Martín); haurà de fer-se passar per un productor de cinema; ajudar en missa en la capella de la finca al pare Calvo (Pedro Mari Sánchez); acceptar que es diga que la cacera la paga el marquès; o tornar un premi de bingo celebrat a la finca.

 

El ritme sobre l’escenari és trepidant, com l’actualitat mediàtica, creant una sensació d’irrealitat i disbarat fàcilment reconeixible, on l’abús i la cara dura dels poderosos s’assumeix amb absoluta normalitat. L’escena final atorga als perdedors, aquest ingenu burgès català i la seua secretària i amant, que han pretès mimetitzar-se amb aquesta xurma que exerceix el poder al servei dels seus interessos, amb aquesta aristocràcia buida, xarona i superficial, d’una dimensió humana que ens desperta la compassió quan la careta cau. Jaume Canivell hi va anar per llana i va tornar esquilat. Tururut, qui gemega ja ha rebut.

 

La escopeta nacional és una sàtira mordaç de les misèries, les corrupteles i els privilegis de classe de la societat dels darrers anys del franquisme. És una caricatura o és una mostra de la realitat? ¿És el reflex deformat d’un mirall còncau o és la representació fidedigna d’una societat podrida on una classe dirigent, ancorada en el passat i en la victòria de la guerra, viu d’una forma hipòcrita, per damunt de les seues possibilitats, abusant de l’Espanya que va perdre la guerra? En realitat, tant s’hi val. La degeneració moral aconsegueix una cota tan alta que sols ens queda el riure amarg i trist. Però aquests grans d’Espanya exerceixen el dret de cuixa feudal sobre la seua mare pàtria. Com si d’una òpera bufa es tractara, la música ens torna ecos que rimen massa amb el temps present, a dreta i esquerra. Quina llàstima de país! Quina calamitat nacional! Què hi farem? Visca La escopeta nacional!, no la prioritat nacional encara que, ¿tindrà alguna cosa a veure l’una amb l’altra?

 

Begoña Chorques Fuster

Professora que escriu

 


 

domingo, 30 de agosto de 2026

UN HOMBRE MEJOR

Tom (Anders Baasmo) es un hombre de mediana edad que tiene una vida vacía y anodina. De día trabaja en la tienda de su madre enferma y, por las noches, se dedica a navegar por Internet oculto detrás de varios perfiles anónimos. Escribe comentarios machistas y misóginos porque culpa a las mujeres de su insatisfacción vital. Como muchos, piensa que el feminismo ha ido demasiado lejos. Tiene como ejemplo a su vecino Audun (Jonas Strand Gravli), aparente paradigma de la nueva masculinidad, que disfruta de una baja por paternidad, mientras su mujer va a trabajar, y cuyos niveles de ansiedad observa por la mirilla de su puerta. Sobre todo, Tom está solo, aunque crea que ha encontrado el amor en una chica lituana que ha conocido por Internet. Cuando Tom se da cuenta del fraude que supone su relación virtual, desata su ira (aun más, si cabe) en las redes sociales y, una noche, amenaza con violar a una famosa cómica feminista llamada Live (Ingrid Glaever). Esta, por su relevancia pública, está acostumbrada a lidiar con mensajes insultantes, pero el aviso de Tom le preocupa hasta el punto de llegar al colapso. Ante tal desasosiego, decide hacer una denuncia pública en televisión sobre la situación que está sufriendo. El foco mediático provoca que unos hackers desvelen la identidad que hay detrás del seudónimo que Tom ha utilizado. De la noche a la mañana, una tormenta perfecta provoca que Tom pierda su anonimato y sea perseguido y cancelado. Es entonces cuando, ante la imposibilidad de suicidarse, huye, se esconde y se traviste de mujer. Tom se convierte en Berit y sufrirá en sus propias carnes lo que significa ser mujer. En esta disociación, empezará su auténtica transformación.

 

Este es el planteamiento de A Better man (Ølhunden Berit), una serie noruega de cuatro capítulos, que ha cosechado varios premios internacionales importantes como el CannesSeries. Dirigida por Gjyljeta Berisha y Thomas Torjussen, el guion profundiza lo suficiente en los personajes como para no caer en un maniqueísmo fácil. Su mérito radica en que se fija en la escala de grises, en que indaga en las motivaciones que llevan a los personajes a comportarse como lo hacen y en que se permite la ironía en situaciones tan delicadas, de manera que la historia resulta veraz, alejada de toda inverosimilitud. La caracterización es lo bastante compleja como para que el mensaje que lanza quede claro, pero sin recurrir a simplificaciones facilonas. ¿Por qué un hombre solitario acaba convirtiéndose en un incel y un trol en la machosfera? La trama presenta diferentes capas que abordan temas sumamente interesantes, que buscan generar debate y reflexión: el acoso brutal en redes que personajes públicos tienen que asumir por su relevancia, la cultura de la cancelación fundamentada en ideas que se convierten en dogmas, el papel social y familiar que desempeñamos hombres y mujeres en las sociedades occidentales contemporáneas, la significación silenciosa del porno que nos llega a través de Internet, la función que desempeñan los medios de comunicación, el machismo atroz y el feminismo redentor.

 

El final, que puede ser también un principio, desarma en su sencillez: tanto dolor, tanta soledad, tanta incomunicación solo pueden repararse en el encuentro con el otro, en el diálogo con los demás. No se la pierdan.

 

Begoña Chorques Fuster

Profesora que escribe

 


 


domingo, 23 de agosto de 2026

EL JARDÍ CREMAT

No hi ha dubte que el temps ens dona lliçons a tots. Davant de determinats fets, sembla que el pas del temps pot ser imprescindible per la seua valoració encertada. Realment és així? Podem avaluar el passat, amb ulls del present, sense cap por d’equivocar-nos?

 

Juan Mayorga va escriure El jardín quemado al 1997. Va ser publicada en la revista Escena un any després. Tanmateix, no va ser fins 2009 quan aquesta obra es va estrenar al Txaika Teatro de Bilbao. Això significa que Mayorga va començar a reflexionar sobre la memòria històrica quan a Espanya gairebé ningú en parlava. Sens dubte, aquest és un dels temes importants que vertebren la seua obra, com podem llegir a Himmelweg, La tortuga de Darwin o El cartógrafo. Ens hi interroga sobre la sobre la dificultat d’interpretar el passat. “Mi teatro no busca reconstruir el pasado, sino un combate entre pasado y presente”. Així l’espectador viurà aquesta lluita interna durant la representació.

 

Els humans som animals que mirem cap enrere per relatar-nos, per interpretar-nos i donar-nos sentit. El propi Mayorga està revisitant obres seues del passat; alguna, com aquesta, dels seus inicis. En l’obra inicial Benet i Garay eren personatges masculins. Manca de creativitat? Ho dubte. Manca d’idees noves? Potser. Serà perquè és conscient que es fa gran? Serà perquè en algun examen de Selectivitat es parla d’ell com un autor mort? Serà perquè la seua experiència dels anys pot enriquir obres del passat i dotar-les de major profunditat? Serà perquè concep el corpus de la seus obre com un tot, com el matrimoni de La colección?

 

La doctora Benet (Loreto Mauleón) acudeix al sanatori de San Miquel, situat en una illa, amb el pretext de realitzar un estudi sobre com la doctora Garay (Adriana Ozores) ha dirigit aquest centre psiquiàtric durant quatre dècades. En la nova versió, s’eliminen totes les al·lusions a Espanya, al règim franquista i a la transició, perquè no són ja necessàries. No obstant, la jove Benet pretén ajustar comptes i demanar explicacions sobre com la veterana Garay es va comportar durant la guerra civil que va sacsejar l’illa. Per això, vol comptar amb el testimoni dels malalts del sanatori: un grup de personatges beckettians suspesos en el temps i en la memòria. Serà que de vegades l’oblit és l’unica possibilitat de supervivència? O la bogeria? Una nau de poetes pot esdevenir un nau de bojos?   

 

Calatrava (Jesús Barranco) és un ancià absort que saluda al públic i canta òpera; Oswaldo, un afable ensinistrador de gossos imaginaris; Pepe (Mariano Llorente) i el seu siamès Néstor (el propi Barranco) juguen una partida d’escacs  eterna sobre un taulell invisible, recordant-nos Reikiavik; i, per últim, el misteriós Cal (Miguel Hermoso) que diu ser el poeta Blas Ferrater, autor de “Entre naranjos” i que els feixistes van fer desaparèixer (impossible no pensar en García Lorca). A poc a poc, Benet es va adonant que “salvar-los” no serà tan fàcil i trobar una explicació unívoca i tancada del passat, menys encara. Deje a los muertos enterrados” resultarà una sentència tan dolorosa com inquietant. Què hi ha en aquest jardí cremat? 

 

Malgrat tot, la llum s’anirà colant a poc a poc per les escletxes d’una escenografia suggeridora (Elisa Sanz), amb ressons de Buero Vallejo, per col·locar-nos davant de les nostres contradiccions, per preguntar-nos per la certesa de les nostres idees i creences. Enfront de la dialèctica entre oblit i memòria, es troben les víctimes atrapades en un jardí fet de cendres, metonímia d’Espanya, i les seus cicatrius que esdevenen palpables en el personatges de l’Home Estàtua (de bell nou, Barranco), que permet a l’autor  dotar a l’obra d’una estructura circular amb sentit: Esas aguas no engañan: la cicatriz es más fuerte cada día”.

 

Begoña Chorques Fuster

Professora que escriu

 


 

domingo, 16 de agosto de 2026

DITIRAMBE SOBRE LA GOLA

SANGONERETA.- No soc sant, ni soc déu però cada any invoquen el meu nom en Xàtiva, en arribar la Fira d’Agost.

DIONÍS.- No ho entenc: per què la gent apel·la a un deixeble –és de veres, que avantatjat?

SANGONERETA.- Oioioi, no serà que tens enveja?

DIONÍS.- No és possible això, perquè el meu pecat capital és un altre. Sembla mentida que no ho sàpigues tu.

SANGONERETA.- Que el teu ego diví no s’ofenga. De vegades, la gent s’estima més referents fets de canyes i fang.

DIONÍS.- Però si els déus grecs estem sotmesos a les passions humanes! Som exemple i explicació de la majoria dels comportaments humans.

SANGONERETA.- Això és veritat, però pega el salt al llenguatge popular qui en té la sort. Val més caure en gràcia que ser graciós.

DIONÍS.- Tant se val... Segles de bacanals per a res... perquè s’obliden d’un a les primeres de canvi!

SANGONERETA.- Què més dona que no se’n recorden del teu nom, si et reten tribut cada primer dia de Fira quan queden a esmorzar i es foten la sardina de bota fregida amb dos ous caiguts i un pimentó verd...

DIONÍS.- Però s’ha de fregir tot amb el mateix oli! (Es queda pensatiu amb la mirada perduda com el poeta.) Em pense que tens raó. L’important és que l’esmorzar firer és un culte dionisíac.

SANGONERETA.- I què em dius del Concurs Internacional de Bevedors d’Orxata amb Fartons?

DIONÍS.- Quina barbaritat! Setanta-sis fartons! Serà animal! Com a les bacanals romanes!

BACUS.- Bon dia! Venia a la Fira de Xàtiva. Que tots els estómacs són pocs per digerir tant de menjar...

DIONÍS.- Però tu que hi fas ací? Ja n’hi ha prou de tant de subaltern!

BACUS.- A veure si posem els punts sobre les is, que tots tenim dret a la vida! N’estic fart de pecats capitals i de jerarquies absurdes! Que no va ser fins que va arribar el Dante Alighieri amb la seua Divina Comèdia que els pecats capitals van ser els que coneixem.

SANGONERETA.- Però  recordem que va ser Sant Tomàs d’Aquino qui va eliminar el vuitè pecat capital, la vanaglòria.

BACUS.- Doncs, potser es va precipitar, perquè el déu grec té l’ego ben inflamat!

DIONÍS.- Però, serà possible tanta erudició en un pidolaire que només es dedica a mendicar de casa en casa els remitjons?

SANGONERETA.- A veure si tenim un poc de coneixement, que entre discussions i crits comença la Fira i no ens assabentem... Que el nostre pecat és la gola, no la ira! Recollons!!

BACUS.- Ni la supèrbia, insigne déu grec del vi, del teatre, de la rauxa i de les festes! Mai no he pogut amb l’elitisme dels déus grecs. Qui es creuen que són? Però si no saps ni qui és ta mare, me cague’n Dénia! Sèmele? Demèter? Persèfone?

DIONÍS.- Ep! Para el carro! La gastronomia de la Marina Alta no es toca! Que no vull un conflicte intercomarcal nou! No et sembla que no tenim prou amb les guerres que aquests humans s’inventen? I no em furgues en la ferida psicoanalítica!!

BACUS.- En això tens tota la raó i se t’ha de donar... T’imagines un món on la rivalitat més gran fos cuinar la millor paella com al dia de les paelles?

DIONÍS.- Mira que la joventut ens invoca aquell dia!

SANGONERETA.- No tot és pau i concòrdia en la preparació del plat valencià...

BACUS.- No podem discutir entre nosaltres si som germans, fills d’una mateixa tradició. Ningú no qüestiona que ets el germà gran.

SHIVA.- Bon dia! Venia a la Fira d’Agost de Xàtiva. M’han dit a la Convenció ecumènica de déus pagans que tots els estómacs són benvinguts...

DIONÍS.- Això sí que no! On anirem a parar? On queden els orígens greco-llatins de la nostra cultura?

SANGONERETA.- ¿Y las raíses cristianas de Europa?

BACUS.- Vinga va! Que després bé que aneu a la Glorieta de José Espejo a afartar-vos com lladres en els Food trucks.

SANGONERETA.- Però això no compta... És un Espai gastronòmic de cuina internacional sobre rodes!

BACUS.- Mare de Déu de la Seu! Tot això per a dir que aneu a posar-vos tips d’hamburgueses americanes, de tacos mexicans...

SANGONERETA.- Amb x, eh? No tinguem un conflicte diplomàtic.

BACUS.- De sandwiches i bagles, de Bratwurst alemanyes... A això sí que li doneu prioritat gastronòmica, veritat que sí?

SANGONERETA.- Heu provat les llonganisses de tofu o els tacos amb seitan marinat?

DIONÍS.- Sí és que... ni la gola és el que era... Passa que en lloc de sardina salada, es demane una llonganissa i una botifarra. Però serà precís tots aquestes blasfèmies culinàries? Quina poca vergonya!

BACUS.- Dionís, et veig un poc tancat. Siguem sincers... Si tu mateix vas viatjar durant la teua adolescència, acompanyat dels sàtirs i les mènades... Si Heròdot ens va xafardejar que ets de procedència estrangera i que vas ser adoptat pels grecs com altres divinitats asiàtiques...!! Mira el déu Shiva!! És també el nostre germà!

SANGONERETA.- Confessa que vas fundar ciutats, com ara Nisa, prop del riu Indus!

DIONÍS.- Vols callar la boca, ignorant!

SANGONERETA.- No tancaré la boca, perquè si ho faig, no puc menjar. Que siga orfe, fill d’alcohòlic, no li resta veritat a les meues paraules! És o no veritat? 

BACUS.- Podem fer una trobada mitològica al Reial de la Fira. Com ho veus?

DIONÍS.- I el sopar dels jubilats?

BACUS.- Hem d’anar-hi també... No t’has de sentir amenaçat per aquest déu estranger! No és qüestió de cap prioritat!

DIONÍS.- Shiva, vine cap ací! M’has recordat la meua joventut!

BACUS.- Tot això ho podeu parlar al sopar dels jubilats. La música vos portarà als vells temps, més enllà de les terres del riu Canyoles!!

DIONÍS.- És el riu Montesa... Això és una altra modernitat! I vaig arribar més enllà del riu Indus! (Mira a Shiva.) Shiva és el meu germà bessó! Què ha passat amb la teua mala llet?

SHIVA.- Germà, vinc com a deïtat festiva, dansant i teatral! No conjures el Shiva destructor! No has vist com la festa de les paelles pot acabar a cadirades?

SANGONERETA.- Fa anys una cadirada per poc m’obri el cap!

BACUS.- El millor és que seguem i esmorzem! A la taula i al llit, al primer crit!

DIONÍS.- La taula, el menjar i el vi ens uniran.

SANGONERETA.- I la llimonà!

(Dionís, Bacus i Shiva, tres déus asseguts al voltant de la taula, amb Sangonereta, que ressuscita cada vegada que olora menjar. S’acosta el cambrer.)

CAMBRER.- Soc Macuilcozcacuatli, déu de la mitologia nahua, per servir-vos. Feu el favor de menjar i callar!

 

Begoña Chorques Fuster 

Professora que escriu

Text publicat al Llibre de la Fira de Xàtiva 2026

Imatge extreta de la xarxa

 


 

domingo, 9 de agosto de 2026

TRAVY

Treballar amb la familia pot tenir els seus inconvenients.  Dedicar-se a la mateixa professió que els pares pot suposar una responsabilitat difícil de sostenir. Tanmateix, Oriol Pla Solina ha decidit en Travy parlar-nos de l’ofici de comediant, de com ha anat canviant i ha decidit fer-ho en família. La família Travy és la família Pla-Solina, formada pels pares, Quimet Pla, fundador de la companyia Els Comediants als anys 70, i Núria Solina, violinista i pionera del teatre de carrer en Picatrons o els Germans Poltrona, junt amb Diana Pla, actriu i ballarina, i Oriol Pla, que ha protagonitzat la sèrie Yo, adicto i que firma el text junt amb Pau Matas. Els dos germans van començar a participar en els espectacles dels seus pares, quan van formar al 1996 la companyia Teatre Tot Terreny. Amb tot, Oriol Pla es proposa escriure i muntar una obra de teatre per parlar-nos de l’etern conflicte entre el teatre d’avantguarda i el teatre ancorat en la tradició, i del que suposa formar part d’una família de còmics. El plantejament pot semblar senzill, però el resultat és pura màgia i poesia.

 

Travy ha tornat al Teatro de la Abadía després de l’èxit conreat la temporada passada. L’obra comença en l’entrada mateixa al teatre que es fa per la part posterior, entre bastidors, recorrent la part de darrere de l’escenari fins arribar-hi... Per no perdre’ns, comptarem amb la guia dels encarregats de material per així reivindicar tots els oficis que necessita una obra per arribar a l’estrena. Però, de què va exactament Travy? De tot i de res. L’obra aguaita a un món que està desapareixent, el dels pallassos d’antany que ens serveix com metàfora de la mort, com aquell misteriós i simbòlic meló d’Alger, que carrega el patriarca de la família i que s’obri al final per mostrar-nos el seu significat.

 

Oriol Pla ret homenatge a l’art del clown i el mim en la primera escena de l’obra, en la qual ens retrata, de forma subtil i magistral, els temps de velocitat que vivim, al ritme frenètic de la Suite espanyola, nº 1 Op. 47: Astúries d’Isaac Albéniz, emulant Charles Chaplin en Temps moderns. De vegades, és necessari detenir-se per apreciar i contemplar aquest món en perill d’extinció, o no? A continuació, al voltant de la taula, ens trobem uns pares que es pregunten si continuen fent gràcia, per arribar a la conclusió que no. La mort no té cap gràcia, encara que de tant en tant fem el possible per riure’n. Però tampoc no hauria d’ésser cap drama, ni fer-nos tanta por.

 

Els quatre, entre llesques de pa amb tomaca, debatran sobre el que hauria d’ésser aquesta obra familiar, en un joc metateatral que es va embolicant com una madeixa d’enginy i agudesa, i que ens permetrà presenciar la mateixa escena amb el mateix ensopec d’Oriol de la mateixa cama en la mateixa cadira fins tres vegades. Què és la vida sinó repetició? Repetició fins que s’acaba, com la del recentment desaparegut pallasso Sivartini que ha mort.  “De què? De repent”. Aleshores “improvisaran” una escena, a la manera insubstituïble d’aquest clown, barrejant l’italià, el castellà i el català. Per cert, l’obra combina el català i el castellà sense cap conflicte. Els quatre acabaran confessant que cap d’ells no coneixia l’obra d’aquest joglar ja immortal, però no passa res. Com tampoc sembla importar que no es posen d’acord les dues generacions dels Travy en l’obra que projecten: la mare vol fer un passa carrer, ple de música, mentre Diana vol trencar els límits de la dansa i l’expressió corporal amb una proposta “a la seua manera”, encara que acabarà convertida en una mena de lluitadora mexicana o Pussy Riot. El pare, com a joglar, considera que han d’ésser fidels a la tradició i veu necessari incloure una escena dramàtica que continga els grans temes de la literatura clàssica. Gràcies a una seqüència sublim en la seua senzillesa, descobrirem el companatge òptim que poden formar el monòleg de Hamlet de Shakespeare, declamat per un pallasso vell i decadent, i l’elaboració d’una truita a la francesa amb pa a la catalana. Percebrem fins l’olor, com la cigarreta que es fuma la Núria, perquè el teatre també fa olor.

 

Enmig d’aquest batibull perfectament amalgamat, Oriol es desespera perquè no és capaç de posar regnes a la creativitat de la seua família i pensa que estan fent el ridícul. El que no sap l’Oriol personatge és que enmig de tots aquests sketches, alguns per cargolar-se de riure, emergeix l’autèntic sentit de l’obra, del teatre, de la vida. O no? Qui ho sap? Perquè “no tothom sap fer el ridícul”.

 

Begoña Chorques Fuster

Professora que escriu