domingo, 19 de julio de 2026

LA GRAN CACERÍA

“Goethe no visitó la catedral de Monreale”. Así comienza la obra La gran cacería de Juan Mayorga. En ella un viajero insomne nos cuenta sus reflexiones en el viaje en barco desde Sicilia hacia el continente. La noche es larga, especialmente cuando no se puede conciliar el sueño. El viajero/autor nos interpela: “Y vosotros, dondequiera que estéis, ¿sabéis vosotros qué es lo que os quita el sueño?”

 

Poco a poco Mayorga, navegando por el Mare Nostrum, nos apunta lúcidas reflexiones acerca de lo que nos ha ido definiendo alrededor de este mar, cuna de civilizaciones, sepultura de sueños imposibles y “escenario de violencia”. Parte del Viaje a Italia de Goethe y de una reflexión del autor alemán treinta años después de su odisea. Su propósito es “relacionarse con las cosas sin ninguna intención”. ¿Aspiración utópica o meta imposible de cumplir? El viajero se pregunta qué quiso decir con eso. Voy más allá: ¿es posible relacionarse con las cosas sin ninguna intención? ¿Para nosotros, que somos seres cuyos deseos nos mantienen vivos? ¿Y con las personas?

 

La mente del viajero insomne, que no ha sido capaz de hablar con su hijo en unos cuantos días, vuelve una y otra vez a unos mosaicos que ha contemplado en su visita a la isla: los de la catedral de Monreale, que cuentan la historia del arca de Noé, evocación de los orígenes judeocristianos del continente que habitamos, y los de la villa romana de Casale. En esta, vio La pequeña cacería donde se representa la muerte de un jabalí que antes ha herido a uno de los cazadores. En esta escena aparecen otros animales muertos, lanceados (“Liebres, ciervos, jabalíes.”) Más allá se encuentra La gran cacería en la que, a diferencia de la otra, no aparecen animales muertos. En el centro, hay un barco que se suma al barco que lo transporta a él, al arca de Noé y al que llevó a Goethe a Sicilia hace más de doscientos años. Este representa la captura en África y Asia de fieras que se exhibirán en los anfiteatros del Imperio Romano. Esto conlleva el colonialismo imperialista: privación de libertad, muerte, explotación económica y de los recursos naturales… Todo para gloria del emperador. ¿De esto nos habla nuestra historia del arte? ¿De los orígenes colonizadores e imperialistas de Roma? ¿Por qué nos sorprendemos ahora del comportamiento arbitrario de los emperadores contemporáneos?

 

En La gran cacería hay una estampa que asalta al viajero insomne: “un hombre al que otro amenaza con un látigo”. ¿Son un funcionario y un esclavo? ¿Por qué tienen una expresión tan impasible? El espectador que nos habla lo asocia con el Duelo a garrotazos de Goya. Sin embargo, el cartel, en italiano y en inglés, explicaba que representaba una interrupción “al haber desobedecido un esclavo una orden”. ¿Qué precio tiene la desobediencia? En los campos de exterminio nazi, el látigo recibía el nombre de “traductor”.

 

La historia nos interpela una y otra vez y nos retorna a nuestra intrahistoria. El viajero insomne también recuerda cuando era niño y su padre lo llevaba todos los domingos a la Casa de Fieras, ese pequeño zoológico, casi inhabitable para los animales, situado en el Retiro de Madrid. Hoy se ha convertido en una biblioteca pública, la “Eugenio Trías” o “Casa de fieras”. Como el texto de la obra misma, la historia de Europa se teje en espiral (¿o en elipse que diría el propio Mayorga?). Y recuerda aquel oso enjaulado que caminaba de un lado a otro sin descanso, como su pensamiento que deambula por la noche de Europa. ¿Tenemos la habilidad de convertirlo todo en arte? ¿De estilizar la desgracia? ¿Es tan sencillo o absurdo como pintar un nadador dentro de una tumba? ¿Es este texto una mera reflexión culturalista sobre Europa o es un alegato ético para hacernos más conscientes de nuestros orígenes y de hacia dónde queremos dirigirnos? ¿Conseguiríamos dormir si supiésemos lo que nos quita el sueño? ¿Puede alguien dormir tranquilo?

 

Texto e interpretación: Juan Mayorga.

Una producción de Teatro del Barrio.


Begoña Chorques Fuster

Profesora que escribe

 


 

domingo, 12 de julio de 2026

LA ESCOPETA NACIONAL

La escopeta nacional de Luis García-Berlanga y Rafael Azcona ha sido adaptada al teatro por primera vez y estará en cartel en el Teatro Español de Madrid hasta el 26 de julio. La versión de Bernardo Sánchez Salas se mantiene fiel al original, con pequeños cambios, en un montaje dirigido por Juan Echanove, que se ha centrado en la dirección de actores. En él cuenta con diecinueve intérpretes, un amplio elenco que ya solo se puede disfrutar en los teatros públicos (de titularidad municipal este, no nacional).

 

Jaume Canivell (Pere Ponce) es un industrial catalán que fabrica porteros automáticos que pretende vender para las urbanizaciones de nueva construcción. Viaja a Madrid con su secretaria y amante Mercè Oriol (Marta Ribera) para asistir a una cacería pagada por él mismo en la finca Los Tejadillos, propiedad del marqués de Leguineche (Enrique Viana). La intención de Canivell es codearse con la alta sociedad para expandir su negocio. En ella conoce al ministro de Industria, Álvaro (Patxi Freytez), que será relevado de su cargo lo que obliga a Canivell a entablar amistad con el que será el nuevo ministro y su camarilla, del Opus Dei, también presente en la cacería. Los sobresaltos, los malentendidos y las situaciones absurdas de un humor ácido y esperpéntico se sucederán: la pareja presenciará la destrucción de una extravagante colección del marqués de Leguineche; el rapto de una actriz del destape, Vera del Bosque (Elisa Matilla) por parte del hijo onanista del marqués, Luis José (Javi Coll), ante los ojos de su mujer, Chus (Luisa Martín); tendrá que hacerse pasar por un productor de cine; ayudar a misa en la capilla de la finca al padre Calvo (Pedro Mari Sánchez); aceptar que se diga que la cacería la paga el marqués; o devolver un premio de bingo celebrado en la finca.

 

El ritmo sobre el escenario es trepidante, como la actualidad mediática, creando una sensación de irrealidad disparatada fácilmente reconocible, donde el abuso y la cara dura de los poderosos se asume con absoluta normalidad. La escena final dota a los perdedores, ese ingenuo burgués catalán y su secretaría y amante, que han pretendido mimetizarse con esa chusma que ejerce el poder al servicio de sus intereses, con esa aristocracia hueca, chabacana y superficial, de una dimensión humana que nos despierta la compasión cuando la careta cae. Jaume Canivell fue a por lana y volvió trasquilado. En fin, a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.  


La escopeta nacional es una sátira mordaz de las miserias, las corruptelas y los privilegios de clase de la sociedad tardofranquista. ¿Es una caricatura o es una muestra de la realidad? ¿Es el reflejo deformado de un espejo cóncavo o es la representación fidedigna de una sociedad podrida donde una clase dirigente, anclada en el pasado y en la victoria de la guerra, vive de forma hipócrita, por encima de sus posibilidades, abusando de la España que perdió la guerra? En realidad, da igual. La degeneración moral alcanza una cota tan alta que solo nos cabe la risa amarga y triste. Pero estos grandes de España la explotan y se aprovechan de ella, porque es suya y ejercen el derecho de pernada feudal sobre su madre patria. Como si de una ópera bufa se tratara, la música nos devuelve ecos que riman demasiado con el tiempo presente, a derecha y a izquierda. ¡Qué pena de país! ¡Qué calamidad nacional! En fin… Sí, sí, ¡viva La escopeta nacional!, no la prioridad nacional aunque, ¿qué tendrá esta que ver con aquella?

 

Begoña Chorques Fuster

Profesora que escribe

 


 

domingo, 5 de julio de 2026

THE BOOK OF BEGOÑA

Però, vaja, xica, que egocèntric que t’ha quedat el títol! Ho sé però, què vols que faça? Vivim uns temps molt narcisistes on cadascú es munta el seu propi musical del qual és protagonista absolut. Ja ho ves, soc una barreja de la formalitat d’Elder Price i la fantasia d’Elder Cunnigham, i per això, m’invente la realitat en aquesta columna que, a més, és “lo que se lleva ahora”. Enrere queden els temps del tractor groc. A veure, si es flipa Juan José Millás, per què no puc fer-ho jo? I així, jugant a ser escriptora, quan en realitat només soc una professora de Literatura, ja m’he polit dos anys en el Cervantes. Però seguisc cantant el Dancing Queen, carrer Embajadores avall quan cau el vespre. Ai, no! Que aquesta no va en aquest musical... Saps què et dic? Que és la meua obra de teatre i hi faig el que em ve de gust. Ara mateix posaré els meus papil·lomes a ballar un twist abans de dir-los adéu…

 

i, tu creus que això interessarà a la gent? Jo crec que sí, encara que en realitat no importa. Som feliços muntant-nos la nostra pròpia pel·lícula; mira les Ayusos i els Abascals que viuen en una realitat paral·lela, que no els val que un irreverent Jesucrist Superestar els diga que estan al·lucinant a colors. L’important és consumir, i gastar, i imaginar-se un univers paral·lel on cadascú es pot crear el seu mon xupi-guai de ficció i prendre’s unes canyes. De canyes, no, que m’ix panxa cervesera i em fot les tapes de tot Cristo i Emili em renya i se’n riu... Visca San Isidro Labrador!

 

I, com et proposes arribar als altres? Doncs res, em posaré una camisa blanca i un pantaló negre i aniré de porta en porta picant al timbre. Amb un somriure Profident els cantaré un hilarant ¿Qué tal? I els anunciaré que he vingut a parlar-los del meu llibre. Però... tu creus que colarà? Possiblement no, però, com et deia més amunt, té potser aquesta nimietat alguna rellevància...? (To solemne en la música).

 

Em sembla que se te’n va l’olla... NI que ho digues, però encara no has vist el pitjor. Just ara arriba el moment en què entone el Hasa Diga Eebowai, que està sonant-me malament tota la vida i que és inventat com la resta... Però sí, arriba el moment en què tots ens caguem en Déu (amb perdó). Ni Hakuna Matata ni hòsties, que mentre flipem que et cagues, el món se’n va literalment a la merda... Què ocultes motivacions creus que utilitzen les religions per entrar en les consciències de les persones i controlar les seues ments i els seus comportaments...? What the fuck?! Deixa’t de rotllos i submergim-nos en El espeluznante sueño del infierno mormón (Spooky Mormon Hell Dream) i anem a divertir-nos de valent... Tot això que hi hem follat... ai, no, perdó, que hi hem guanyat!

 

T’estàs passant amb aquesta columna... No et dic jo que no, però si ho veus molt malament, Apágalo (Turn it off) i allunya de nosaltres el fantasma de la homosexualitat. Però si això és molt antic, dona! El que ara està de moda és ser marieta ultraconservadora. (Oxímoron conceptista) ¡¿Què m’estàs contant?! ¡Amén, Jesús! (Persignant-se.) Doncs, aleshores, agafem fort el nostre llibre, aixequem els ulls al cel i cantem tots junts, Creo en Dios (I believe). (Pels fons, un home de color aguaita, es posa enfront del públic i canta:) Tinc xinxes en els ous...! (Silencio.) Y el cony? I la candidiasi? Què passa amb nosaltres? (Fos a negre. Ai, perdó, cau el teló).

 

Begoña Chorques Fuster

Professora que escriu

 


 

domingo, 28 de junio de 2026

EL JARDÍN QUEMADO

Qué duda cabe que el tiempo nos da lecciones a todos. Ante determinados hechos, parece que el paso del tiempo fuera imprescindible para su valoración acertada. ¿Realmente es así? ¿Podemos evaluar el pasado, con los ojos del presente, sin ningún temor a equivocarnos?

 

Juan Mayorga escribió El jardín quemado en 1997. Fue publicada en la revista Escena un año después. Sin embargo, no fue hasta 2009 cuando esta obra se estrenó en el Txaika Teatro de Bilbao. Esto significa que Mayorga empezó a reflexionar sobre la memoria histórica cuando en España casi nadie hablaba de ella. Sin duda, este es uno de los temas importantes que vertebran su obra, como podemos leer en Himmelweg, La tortuga de Darwin o El cartógrafo. En ella, nos interroga sobre la dificultad de interpretar el pasado. “Mi teatro no busca reconstruir el pasado, sino un combate entre pasado y presente”. Y así el espectador vivirá esta lucha interna durante la representación.

 

Los humanos somos animales que miramos hacia atrás para relatarnos, para interpretarnos y darnos sentido. El propio Mayorga está revisitando obras suyas del pasado; alguna, como esta, de sus inicios. En la obra inicial Benet y Garay eran personajes masculinos. ¿Falta de creatividad? Lo dudo. ¿Falta de ideas nuevas? Quizás. ¿Será porque es consciente de que se hace mayor? ¿Será porque en algún examen de Selectividad se habla de él como un autor fallecido? ¿Será porque la experiencia de los años puede enriquecer obras del pasado y dotarlas de mayor profundidad? ¿Será porque concibe el corpus de su obra como un todo, como el matrimonio de La colección?

 

La doctora Benet (Loreto Mauleón) acude al sanatorio de San Miguel, situado en una isla, con el pretexto de realizar un estudio sobre cómo la doctora Garay (Adriana Ozores) ha dirigido este centro psiquiátrico durante cuatro décadas. En la nueva versión, se eliminan todas las alusiones a España, al régimen franquista y a la transición, porque no son ya necesarias. Sin embargo, la joven Benet pretende ajustar cuentas y pedir explicaciones sobre cómo la veterana Garay se comportó durante la guerra civil que sacudió la isla. Para ello, quiere contar con el testimonio de los enfermos del sanatorio: un grupo de personajes beckettianos suspendidos en el tiempo y en la memoria. ¿Será que a veces el olvido es la única posibilidad para la supervivencia? ¿O la locura? ¿Una nave de poetas puede convertirse en una nave de los locos?

 

Calatrava (Jesús Barranco) es un anciano absorto que saluda al público y canta ópera; Oswaldo, un afable adiestrador de perros imaginarios; Pepe (Mariano Llorente) y su siamés Néstor (el propio Barranco) juegan una partida de ajedrez eterna sobre un tablero invisible, recordándonos a Reikiavik; y, por último, el misterioso Cal (Miguel Hermoso) que dice ser el poeta Blas Ferrater, autor de “Entre naranjos” y que los fascistas hicieron desaparecer (imposible no pensar en García Lorca). Poco a poco, Benet se va dando cuenta de que “salvarlos” no será tan fácil y encontrar una explicación unívoca y cerrada del pasado, menos aún. “Deje a los muertos enterrados” resultará una sentencia tan dolorosa como inquietante. ¿Qué hay en ese jardín quemado?

 

A pesar de todo, la luz se irá colando poco a poco por las rendijas de una escenografía sugerente (Elisa Sanz), con ecos de Buero Vallejo, para colocarnos delante de nuestras contradicciones, para preguntarnos por la certeza de nuestras ideas y creencias. Frente a la dialéctica entre olvido y memoria, se encuentran las víctimas atrapadas en un jardín hecho cenizas, metonimia de España, y sus cicatrices que se hacen palpables en el personaje del Hombre Estatua (de nuevo, Barranco), que permite al autor dotar a la obra de una estructura circular con sentido: “Esas aguas no engañan: la cicatriz es más fuerte cada día”.

 

Begoña Chorques Fuster 

Profesora que escribe

 


 

domingo, 21 de junio de 2026

TEORIA KING KONG

“El feminisme és…  una revolució que ha començat. Una visió del món, una opció”. Així acaba l’assaig Teoria King Kong de Virginie Despentes que ha passat pel Teatro de la Abadía de Madrid després de dos anys de representacions en català, la llengua original d’aquesta adaptació feta per Maria Àngels Cabré, a partir de la traducció del francès de Paul. B Preciado, i que ha sigut dirigida per Isis Martín de la companyia La Virgueria.

 

Teoria King Kong, “una patada punk para echar abajo los cimientos del patriarcado”, va ser publicat fa dos dècades i traduït al castellà i al català al 2018. És aquest un text emblemàtic de la quarta onada feminista que té la facultat de qüestionar els fonaments de la nostra societat i de les nostres ments.

 

Una solitària Mari Pau Pigem aborda l’escenari una vegada que tots els espectadors hem ocupat els nostres seients. Mentrestant, ha esperat pacientment que entrarem, asseguda en una butaca de l’extrem de la primera fila. Ens observa investint-se de la mirada de Virginie Despentes, a quien encarnarà en pocs minuts, coneixedora del terratrèmol que està a punt de provocar i experimentar en el seu propi cos, a colp de martell, per fer emergir els substrat que impregna i nodreix la nostra manera de veure el món.

 

Comença potent i directa: “Escric des de la lletjor i per a les lletges, les velles, les camioneres, les frígides, les malfollades, les infollables, les histèriques, les tarades, totes les excloses del mercat de la bona noia”. I es defineix com més King Kong que Kate Moss”. De fet, afirma que la seua virilitat l’ha salvada i l’ha ajudat a desenvolupar-se en aquesta societat patriarcal. Teoria King Kong qüestiona els fonaments del patriarcat i ens col·loca davant d’un mirall perquè veiem reflectides les nostres creences i pensament sobre la violència cap a les dones, el masclisme, el porno, la lluita de classes o la prostitució, perquè no sortim indemnes del text amb el qual ens assalta i experimentem les nostres pròpies contradiccions. El poder sísmic d’aquest assaig salvatges i irreverent radica en el fet que Despentes ens parla des de la seua pròpia experiència i no busca donar-nos una lliçó, malgrat les seues afirmacions radicals, sinó qüestionar les nostres arrels més profundes.

 

Despentes ens relata que fou violada en grup quan tenia disset anys. I ens explica com va processar l’experiència des d’aquell moment: la societat degrada i silencia les dones que són víctimes d’agressions sexuals. Recorde un titular periodístic de fa unes setmanes: la totalitat de les dones que van denunciar una violació es penedeixen d’haver-ho fet. Per què? Per la tortura i el dubte a les quals les sotmet el sistema constantment. Les/ens revictimitza. “Després de la violació, la única actitud tolerada és la violència contra una mateixa.” I així exposa, amb un llenguatge gairebé quirúrgic, com va exercir la prostitució de forma voluntària durant aproximadament dos anys. I ens parla dels puteros. I ens sorprèn el que ens diu d’ells. I ens explica com esdevenir escriptora va ser per ella una altra manera d’exercir la prostitució. Però tot això no ens ho conta per autocompadir-se, sinó per elaborar un discurs polític que siga capaç de canviar la nostra manera d’ésser a la Terra.

 

Begoña Chorques Fuster

Professora que escriu

 


 

domingo, 14 de junio de 2026

L'AMAGAT I LA TAPADA

Si escric el nom de Calderón de la Barca, ens venen al cap les obres cimera del millor deixeble de Lope de Vega, obres intenses i filosòfiques on el conflicte humà està a flor de pell. La vida es sueño, El alcalde de Zalamea, El médico de su honra o El gran teatro del mundo són imprescindibles en qualsevol apropament al gran dramaturg del Segle d’Or espanyol. Tanmateix, ni ha una vis còmica en algunes obres de Calderón que hem de descobrir i reivindicar. Amb encert la CNTC ha decidit posar en cartell El escondido y la tapada (1636) esta temporada de la mà de la Joven Compañía de Teatro Clásico, que ja va per la sèptima promoció.

 

Samuel Arribas, Jordan Blasco, Luis Espacio, Laura Ferrer, Zoe da Fonte, Diego Garisa, Belén Landaluce, Julio Montañana Hidalgo, Gabriel de Mulder, Anna Nácher, Andrea Real i Andrea Santos formen l’elenc coral excel·lent que dona vida als personatges d’aquesta comèdia d’embolic fresca i divertida, on prevalen les entrades i eixides de personatges d’escena, les falsedats i malentesos, algun que altre assassinat accidental i un relativisme moral gairebé postmodern en la concepció d’aquell rígid codi d’honor que prevalia en el Barroc. Aquests dotze joves actors i actrius aboquen tot el cabàs per declamar, de forma clara i accessible, la respectuosa adaptació de Carolina África, que reafirma el paper de les dones com a motor de l’acció. La direcció del muntatge està a càrrec de Beatriz Argüello que demostra una vegada més que, a banda d’interpretar, sap dirigir actors. El resultat és una obra divertida on el públic gaudeix d’una comèdia de capa i espasa que ens descobreix un altre Calderón, el de Casa con dos puerta mala es de guardar o La dama duende. Serà que fins els més seriosos i greus veuen necessari riure de tant en tant...

 

Cesar (Sam Arribas) torna a Madrid acompanyat pel seu criat, Mosquito (Julio Montañana). És perseguit per la justícia perquè va matar un home, que va resultar ser el germà de la seua enamorada Lisarda (Belén Landaluce). Ha gosat viatjar perquè Celia (Zoe da Fonte), la seua altra enamorada, li ha escrit una carta assegurant-li que pot amagar-se en sa casa, ja que el seu germà Félix (Luis Espacio) es troba en Itàlia en una campanya militar. Celia pretén amagar al seu pretenent darrere d’un espill, que en realitat és una porta que condueix a una cambra oculta. Tot comença a complicar-se quan Félix torna de forma inesperada, gelós de l’honra de l’honra de la seua germana. Criat i amo, César y Mosquito, acaben tancats en la càmera secreta quan Félix i Celia han d’abandonar la casa per una sèrie de sobresalts i vicissituds. La situació es complica més quan és Lisarda qui acaba ocupant aquella casa que, a la vegada, és pretesa per Juan (Gabriel de Mulder) i el seu pare, don Diego (Jordan Blasco) l’ha promès amb ell per contraure matrimoni de forma imminent. Quin embolic!

 

El marc és urbà, el Madrid a les fosques del segle XVII. L’escenografia d’Alessio Meloni, creada amb uns mòduls que mouen els propis actors, simulen a la perfecció les diferents estances i ens mostra, d’una forma molt plàstica, els canvis d’habitació. El vestuari d’Ikerne Giménez posa la guinda a un muntatge on es juga amb els convencionalismes socials, l’ocultament i el descobriment de les identitats, l’honor i les aparences... Un Calderón divertit i juganer que s’ho passa bé manejant a la perfecció els mecanismes de la comèdia d’embolic que coneix al mil·límetre. Passeu i rigueu.

 

Begoña Chorques Fuster

Professora que escriu

 


 

 

 

domingo, 31 de mayo de 2026

SOBRE LA EDUCACIÓN PÚBLICA

Quiero que la tesis de este artículo quede bien clara desde el principio: en España a nadie le importa la educación. También quiero que quede fuera de toda duda mi apoyo a los colegas y compañeros que están secundando la huelga indefinida en el País Valencià desde hace casi tres semanas, así como mi compromiso personal y laboral con la enseñanza pública. Sé que la primera afirmación es incómoda, pero tenemos que reconocer todos los ciudadanos, incluidos los docentes, que cuando votamos nunca pensamos en lo que dicen los programas electorales de los partidos políticos sobre la educación. Otro dato significativo de esta desafección social hacia la educación es la escasa repercusión mediática que ha tenido hasta ahora esta movilización histórica. Desde hace más de veinticinco años (el tiempo que llevo en este oficio), he visto y he vivido cómo los partidos políticos han utilizado el sistema educativo como un arma política e ideológica –no negaré el componente ideológico que todo modelo educativo tiene– con la cual han buscado el enfrentamiento con las diferentes leyes orgánicas aprobadas: la condición de evaluable de la asignatura de religión, la digitalización, el mal llamado modelo bilingüe y trilingüe con el inglés, el pin parental, la libertad para elegir centro educativo, la gratuidad de libros de texto y de la educación –da igual si los centros son públicos, concertados o privados. No son estos asuntos menores pero, mientras la discusión se centraba en estos temas, otros, tan importantes o más, han quedado en segundo plano: la creciente complejidad de las aulas, la integración del alumnado inmigrante, la salud mental de alumnado y profesorado, la ratio de alumnos por aula, la atención a la diversidad, la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores docentes, la burocratización de la labor educativa, la carga horaria del profesorado, el tratamiento de los idiomas propios como lengua vehicular… y alguna más que podrán apuntar los docentes que lean estas rayas. Todo eso, unido a los severos recortes que vivimos con la crisis de 2008 –hay comunidades autónomas que todavía no han revertido aquellos retrocesos, como la de Madrid, en la cual trabajo y donde continuamos a 19 y 20 horas lectivas en Secundaria– han hecho que esta profesión deje de tener atractivo y que comencemos a encontrar especialidades donde hay falta de personal. No es suficiente con decir que se trata de un trabajo vocacional y que la falta de recursos se compensa con la dedicación altruista de los docentes con horas extra no remuneradas, porque la fuerza física y mental de los docentes tiene un límite. Además, tenemos en nuestras manos un tesoro tan valioso como es los niños y los adolescentes que serán la sociedad del futuro. Atenderlos como se debe, cuidando de sus necesidades individuales, es cada vez más difícil por la falta de recursos humanos. La sensación de no llegar a lo importante mientras resolvemos lo urgente es generalizada en todos los docentes, especialmente en los que trabajan en centros con alumnado con dificultades socio-económicas. Además, la escuela pública (e, incluso, la concertada) que surgió en la década de los años 80 con los primeros gobiernos democráticos socialistas fue una escuela que actuó como ascensor social de mejora de las condiciones del alumnado nacido en familias más humildes. Muchos de los que ahora trabajamos en la enseñanza pública somos ejemplo de ello. Desgraciadamente, desde hace más de una década, este ascensor se ha estropeado y, hoy en día, el poder adquisitivo de los padres y su nivel de estudios es fundamental para medir las posibilidades de éxito académico de los hijos. Por eso, nos jugamos todos mucho en esta huelga. Está por decidir la escuela que queremos en la próxima década y hacia dónde queremos poner la mirada: una educación mercantilizada que persigue el rédito político y económico o centros educativos que busquen el desarrollo y el bienestar de las personitas que crecen y se educan en ellos. Muchas gracias, compañeros valencianos, por vuestra valentía y determinación y también por vuestro ejemplo. Vuestra victoria será la de todos los docentes y la de nuestro alumnado. ¡Ánimo y fuerza!

 

Begoña Chorques Fuster 

Profesora que escribe

CAJA DE RESISTENCIA: https://cadpv.org/caixa-de-resistencia