Si escribo el nombre de Calderón de la Barca, nos vienen a la cabeza las obras cumbre del mejor discípulo de Lope de Vega, obras intensas y filosóficas donde el conflicto humano está a flor de piel. La vida es sueño, El alcalde de Zalamea, El médico de su honra o El gran teatro del mundo son imprescindibles en cualquier acercamiento al gran dramaturgo del Siglo de Oro español. Sin embargo, hay una vis cómica en algunas obras de Calderón que debemos descubrir y reivindicar. Con acierto la CNTC ha decidido poner en cartel El escondido y la tapada (1636) esta temporada de la mano de la Joven Compañía de Teatro Clásico, que ya va por su séptima promoción.
Samuel Arribas, Jordan Blasco, Luis Espacio, Laura Ferrer, Zoe da Fonte, Diego Garisa, Belén Landaluce, Julio Montañana Hidalgo, Gabriel de Mulder, Anna Nácher, Andrea Real y Andrea Santos forman el elenco coral sobresaliente que da vida a los personajes de esta comedia de enredo fresca y divertida, donde priman las entradas y salidas de personajes de escena, los embustes y malentendidos, algún que otro asesinato accidental y un relativismo moral casi posmoderno en la concepción de ese rígido código de honor que primaba en el Barroco. Estos doce jóvenes actores y actrices ponen toda la carne en el asador para declamar, de forma clara y accesible, la respetuosa adaptación de Carolina África, que reafirma el papel de las mujeres como motor de la acción. La dirección del montaje está a cargo de Beatriz Argüello que demuestra una vez más que, aparte de interpretar, sabe dirigir actores. El resultado es una obra divertida donde el público goza de una comedia de capa y espada que nos descubre a otro Calderón, el de Casa con dos puerta mala es de guardar o La dama duende. Será que hasta los más serios y graves ven necesario reírse de vez en cuando…
César (Sam Arribas) vuelve a Madrid acompañado de su criado, Mosquito (Julio Montañana). Es perseguido por la justicia porque mató a un hombre, que resultó ser el hermano de su enamorada Lisarda (Belén Landaluce). Se ha atrevido a viajar porque Celia (Zoe da Fonte), su otra enamorada, le ha escrito una carta asegurándole que puede ocultarse en su casa, ya que su hermano Félix (Luis Espacio) se encuentra en Italia en una campaña militar. Celia pretende esconder a su pretendiente detrás de un espejo, que en realidad es una puerta que conduce a una habitación oculta. Todo se empieza a complicar cuando Félix regresa de forma inesperada, celoso de la honra de su hermana. Criado y amo, César y Mosquito, acaban encerrados en la cámara secreta cuando Félix y Celia tienen que abandonar la casa por una serie de sobresaltos y vicisitudes. La situación se complica más cuando es Lisarda la que acaba ocupando esa casa que, a su vez, es pretendida por Juan (Gabriel de Mulder) y su padre, don Diego (Jordan Blasco) la ha prometido con él para contraer matrimonio de forma inminente. ¡Vaya lío!
El marco es urbano, el Madrid a oscuras del siglo XVII. La escenografía de Alessio Meloni, creada con unos módulos que mueven los propios actores, simulan a la perfección las diferentes estancias y nos muestran, de una forma muy plástica, los cambios de habitación. El vestuario de Ikerne Giménez pone la guinda a un montaje donde se juega con los convencionalismos sociales, el ocultamiento y el descubrimiento de las identidades, el honor y las apariencias… Un Calderón divertido y juguetón que se lo pasa bien manejando a la perfección los mecanismos de la comedia de enredo que conoce al milímetro. Pasen y rían.
Begoña Chorques Fuster
Profesora que escribe

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