domingo, 10 de mayo de 2026

TEORÍA KING KONG

“El feminismo es…  una revolución que ha comenzado. Una visión del mundo, una opción”. Así termina el ensayo Teoría King Kong de Virginie Despentes que ha pasado por el Teatro de la Abadía de Madrid después de dos años de representaciones en catalán, la lengua original de esta adaptación hecha por Maria Àngels Cabré, a partir de la traducción del francés de Paul. B Preciado, y que ha sido dirigida por Isis Martín de la compañía La Virguería. 

 

Teoría King Kong, “una patada punk para echar abajo los cimientos del patriarcado”, fue publicado hace dos décadas y traducido al castellano y al catalán en 2018. Es este un texto emblemático de la cuarta ola del feminismo que tiene la facultad de cuestionar los cimientos de nuestra sociedad y de nuestras mentes.

 

Una solitaria Mari Pau Pigem aborda el escenario una vez que todos los espectadores hemos ocupado nuestros asientos. Mientras, ha esperado pacientemente a que entráramos, sentada en una butaca del extremo de la primera fila. Nos observa invistiéndose de la mirada de Virginie Despentes, a quien encarnará en unos pocos minutos, sabedora del terremoto que está a punto de provocar y experimentar en su propio cuerpo, a golpe de martillo, para hacer emerger el sustrato que impregna y alimenta nuestro modo de ver el mundo.

 

Empieza potente y directa: “Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica”. Y se define como más King Kong que Kate Moss”. De hecho, afirma que su virilidad la ha salvado y la ha ayudado a desenvolverse en esta nuestra sociedad patriarcal. Teoría King Kong cuestiona los cimientos del patriarcado y nos coloca un espejo enfrente para que veamos reflejadas nuestras creencias y pensamientos acerca de la violencia hacia las mujeres, el machismo, el porno, la lucha de clases o la prostitución, para que no salgamos indemnes del texto con el que nos asalta y experimentemos nuestras propias contradicciones. El poder sísmico de este ensayo salvaje e irreverenteradica en que Despentes nos habla desde su propia experiencia y no busca sentar cátedra, a pesar de sus afirmaciones radicales, sino cuestionar nuestros raíces más profundas.

 

Despentes nos relata que fue violada en grupo cuando tenía diecisiete años. Y nos explica cómo procesó la experiencia desde entonces: la sociedad degrada y silencia a las mujeres que son víctimas de agresiones sexuales. Recuerdo un titular periodístico de hace unas semanas: la totalidad de las mujeres que denunciaron una violación se arrepienten de haberlo hecho. ¿Por qué? Por la tortura y la duda a las que las somete el sistema constantemente. Las/nos revictimiza. “Después de la violación, la única actitud tolerada es la violencia contra una misma.” Y así expone, con un lenguaje casi quirúrgico, cómo ejerció la prostitución de forma voluntaria durante dos años aproximadamente. Y nos habla de los puteros. Y nos sorprende lo que nos dice de ellos. Y nos explica cómo convertirse en escritora fue para ella otra manera de ejercer la prostitución. Pero todo esto no nos lo cuenta para autocompadecerse, sino para elaborar un discurso político que sea capaz de cambiar nuestra manera de estar en la Tierra.

 

Begoña Chorques Fuster

Profesora que escribe

 


 

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