Una cambra pròpia

domingo, 30 de junio de 2019

ÉXITO ELÉCTRICO

Ya te digo yo que este aparato estupendo cura un sinfín de enfermedades crónicas. Ha acabado con la más larga que he sufrido a lo largo de mis días de casada. Ahora lo sé ciertamente; antes solo lo intuía… El caso es que Pedro se encuentra mejor del reuma y la faja eléctrica alivia sus ataques de gota que, aunque no han desaparecido, han remitido en el último año. Eso es innegable. También lo es que me importa menos y empiezo a ver la vida de otro color. Espero que nadie se sienta escandalizado por esto que acabo de decir, pues ciertamente no he dejado de ser la solícita y abnegada esposa para lo que fui educada. 

Aún recuerdo el día que llegó con ella. Con la faja eléctrica, quiero decir, no vayan ustedes a pensar mal, que en esta casa somos gente muy decente… Que si era un invento eficaz contra numerosos males, que si estaba causando furor en gabinetes electro-terapéuticos de Madrid y Barcelona, que si por fin había llegado a Valencia, la capital del Turia… El buen hombre puso su empeño en hacerse con uno de aquellos corsés milagrosos y lo consiguió. Tengo que decir que es muy obstinado en aquello que quiere de verdad. ¡Una lástima que no se haya aplicado con mayor dedicación en otros aspectos más íntimos!  Lo que no imaginaba yo entonces era que acabaría siendo la mayor bendición matrimonial que hemos recibido desde que salimos de la parroquia el día de nuestro enlace. ¡Que viva la revolución científica!

Llegó entusiasmado con el artilugio metido en la caja. Venía empaquetado de manera impecable y con una presentación refinada. Se asemejaba más a un carísimo complemento para un elegante traje de sastre, cortado y cosido a mano, que a una vulgar faja que propinaba pequeñas e intermitentes descargas eléctricas. ¡Qué atrevida es la ignorancia y con qué ligereza juzgamos lo que desconocemos! Claro que, teniendo en cuenta el precio prohibitivo del artefacto y recordando las restricciones presupuestarias a las que me sometía este pedrusco que tengo por marido, recibí en mi morada aquella máquina con el mayor de los recelos. Robar es pecado; ya nos lo dice el séptimo mandamiento de la ley de Dios. Y a mí a católica, apostólica y romana no me gana nadie. Pero cuando a quien robas es a tu Adán porque no te da lo suficiente para tapar las cinco bocas que nos sentamos a la mesa, te conviertes en una costilla pragmática y eficaz. Lo más gracioso de todo es que el muy tonto presume de cómo su ángel del hogar aprovecha los escasos recursos económicos que le proporciona…

Tengo que reconocer que mis inicios con el nuevo armatoste no fueron nada esperanzadores. Pedro tardó unos cuatro meses en empezar a notar los efectos benefactores de aquel invento revolucionario, mientras que yo advertí las consecuencias, de manera casi inmediata, en el recibo del suministro eléctrico que me traía el hombre de la compañía. Parece que este mes se han dejado ustedes alguna luz prendida alumbrando a los ratones, me espetó con sorna cuando observó el incremento de la cifra y mi rostro de sorpresa y desconcierto. Con firmeza y educación le respondí que si iluminábamos a roedores, a felinos o a cualquier criatura del Señor era asunto nuestro; que para eso soy hija de mi madre y aprendí de ella esa determinación.

El primer cambio positivo que trajo a mi hogar cristiano este invento singular fue la mejora del peculio semanal que recibía para la manutención de la familia. No obstante, en los días en que los dolores corporales del cabeza de familia empezaron a remitir se apreció como bien invertido aquel capital. Tanto fue así que mi Pedro, haciendo honor a su nombre, no se dio cuenta tampoco de que el consumo eléctrico y el coste de la factura seguían incrementándose. Fue entonces cuando mi vida matrimonial se transformó para siempre. Despertada mi curiosidad por la mejoría notable del estado general de mi media naranja –¡una pena no haber hecho zumo!–, me decidí a probarla en una de las tediosas horas de soledad que las amas de casa tenemos y de las que yo ahora tanto gozo.  

Mis problemas de lumbalgia remitieron de manera inmediata y las molestias que sufría en la espalda desaparecieron en apenas cuatro semanas. Sin embargo, continuaba ocupándome de los quehaceres domésticos con el mismo ímpetu y dedicación. Me colocaba la faja alrededor del tronco por encima de la ropa interior para que no se notara el uso clandestino que hacía del aparato. Lo hacía en el cuarto de aseo, para no ser sorprendida, en el caso de que alguien llegara a casa a una hora inhabitual. Con sesiones cortas de escasos minutos noté una mejora considerable de mi condición física.

La revolución empezó aquella mañana que estaba estirando las sábanas del lecho matrimonial. Pedro no había guardado en su caja aquella máquina prodigiosa que había quedado posada sobre la consola junto al armario. Cerré las ventanas convenientemente para no atraer ni miradas ni oídos indiscretos y me volví a quedar en paños menores. Era temprano, apenas hacía media hora que todos habían salido de casa hacia sus ocupaciones diurnas, me sentí liberada de horarios y obligaciones familiares. Acoplé la faja eléctrica en el enchufe situado en mi lado de la cama y la coloqué alrededor de la cintura, su posición acostumbrada. Pero no la abroché. Empecé a notar las pequeñas descargas benéficas que el aparato proporcionaba. Eran como pellizcos suaves sobre la piel. A continuación me desprendí de la camiseta interior. No sentí nada de frío porque la temperatura de mi cuerpo aumentaba con cada embestida de la corriente. Me tumbé en la cama, cerré los ojos y me dejé llevar por la cálida sensación de bienestar. Poco a poco los calambres se fueron desplazando hacia la parte posterior de mi espalda, llegando hasta el final de mi columna. La impresión de incandescencia crecía a un ritmo constante. La banda se había situado sobre mi pubis que empezó a sentir las sacudidas cortas, intermitentes, ardientes, dolorosas pero deleitosas, que proporcionaba aquel utensilio celestial. No podía detener el deseo de continuar aquella escalada de placer que nunca antes había sospechado. Temía que las palpitaciones trepidantes de mi corazón desbocado que sentía en el pecho y entre los muslos me provocaran un fallo cardíaco, pero era imposible parar aquella ascensión al monte Tabor de los sentidos. El aumento del ritmo de las pulsaciones y de la sensación de fruición me llevó al borde de un abismo por el que temí y deseé despeñarme. La consumación de la transfiguración carnal desbordó una enloquecida plenitud de placer entre mis piernas que se extendió por todas las terminaciones nerviosas de mi piel. Aquella convulsión descontrolada, atroz, salvaje me asustó y me atrajo irremediablemente hacia sí. Me sentí poderosa, dueña de mi cuerpo y de mi sexo. ¡Que viva la revolución científica!
Begoña Chorques Fuster
Profesora que escribe
Relato publicado en 101 relatos de la publicidad antigua (Valencia en la memoria)
Vinatea Editorial, 2018 


domingo, 23 de junio de 2019

#PLAER FEMENÍ

#Plaer femení és un documental de Barbara Miller que tota adolescent i dona jove hauria de veure. La directora hi recull el testimoni de cinc dones empoderades d’orígens ben diferents i amb unes circumstàncies personals molts diverses. Totes tenen en comú que van haver de rebel·lar-se contra les seues comunitats i viure l’ostracisme i l’enfrontament amb els seus entorns socials, culturals i religiosos. Segons Miller, arreu del món i de maneres diferents, “el cos de les dones i la seua sexualitat continuen essent controlats.”

Deborah Feldman és una escriptora americana, mare d’un fill, que viu a Nova York exiliada de la comunitat jueva ortodoxa on va créixer i on fou educada a Brooklyn. Leyla Hussein és una psicoterapeuta i activista social d’origen somali, víctima de l’ablació genital quan era una nena de set anys i que viu amb la seua filla adolescent a Londres. Rokudenashiko és una artista pop japonesa que fou jutjada per obscenitat per fer motlles de la seua vagina per elaborar obres d’art i acabar amb el tabú del sexe femení al Japó. Doris Wagner-Reisinger és una filòsofa, activista pels drets de la dona i ex monja alemanya que fou violada per un membre del clergue i assetjada per un altre sacerdot que va demanar ser el seu confessor i al qual va acabar denunciant. Vithika Yadav és una activista pels drets humans, sexuals i de gènere a l’Índia, que defensa els matrimonis per amor i que pretén acabar amb els casaments concertats entre adolescents.

#Plaer femení és un al·legat pel dret d’autodeterminació que tenen les dones sobre el seu propi cos i la seua pròpia vida, però també és una defensa del dret a una sexualitat plena per a les dones. Potser puga semblar-nos quelcom superat a la nostra societat occidental, o ja no tant després de l’última onada feminista amb la seua conseqüent reacció. Mitjançant aquestes cinc dones, aquesta història deixa en evidència com les estructures socials, apuntalades per les creences religioses, han demonitzat la sexualitat femenina i l’han feta esdevenir una eina d’opressió. Malgrat la distància geogràfica i cultural de tots els seus relats, trobem un punt en comú: la negació del plaer femení i el control de la reproducció han estat els mecanismes que la meitat de la població ha tingut per sotmetre l’altra meitat. Miller afirma que aquesta no és una pel·lícula sobre les religions, no obstant això, el paper que han desenvolupat per perpetuar els privilegis masculins a les estructures de poder es revela com un argument incontestable en la història d’aquestes cinc veus femenines. “Els paral·lelismes a nivell mundial són aterridors.” Mutilacions, abusos, esclavitud, violacions, matrimonis forçats són els instruments de sotmetiment cultural i religiós que han emprat el judaisme, el cristianisme, el bramanisme, el budisme i el islamisme. Totes estan basades en la misogínia i en el principi que el cos de la dona és un objecte que ha de satisfer la sexualitat dels homes.

Refaig la meua tesi i concloc: #Plaer Femení és un documental de Barbara Miller que totes les dones haurien de veure amb els homes que estimen i defensen les dones.

Begoña Chorques Fuster
Professora que escriu


domingo, 16 de junio de 2019

#PLACER FEMENINO

#Placer femenino es un documental de Barbara Miller que toda adolescente y mujer joven debería ver. En él, la directora recoge el testimonio de cinco mujeres empoderadas de muy distinto origen y con unas circunstancias personales muy diversas. Todas tienen en común que debieron rebelarse contra sus comunidades y vivir el ostracismo y el enfrentamiento con sus entornos sociales, culturales y religiosos. Según Miller, en todo el mundo y de maneras diferentes, “el cuerpo de las mujeres y su sexualidad continúan estando controlados.”

Deborah Feldman es una escritora americana, madre de un hijo, que vive en Nueva York exiliada de la comunidad judía ortodoxa en la que creció y fue educada en Brooklyn. Leyla Hussein es una psicoterapeuta y activista social de origen somalí, víctima de la ablación cuando era una niña de siete años y que vive con su hija adolescente en Londres. Rokudenashiko es una artista pop japonesa que fue juzgada por obscenidad por hacer moldes de su vagina para elaborar obras de arte y acabar con el tabú del sexo femenino en Japón. Doris Wagner-Reisinger es una filósofa, activista por los derechos de la mujer y ex monja alemana que fue violada por un miembro del clero y acosada por otro sacerdote que pidió ser su confesor y al que acabó denunciando. Vithika Yadav es una activista por los derechos humanos, sexuales y de género en la India, que defiende los matrimonios por amor y que pretende acabar con los casamientos concertados entre adolescentes.

#Placer femenino es un alegato por el derecho de autodeterminación que tienen las mujeres sobre su propio cuerpo y su propia vida, así como una defensa del derecho a una sexualidad plena para las mujeres. Quizás pueda parecernos algo superado en nuestra sociedad occidental, o ya no tanto después de la última oleada feminista con su consecuente reacción. A través de estas cinco mujeres, esta historia deja en evidencia cómo las estructuras sociales, apuntaladas por las creencias religiosas, han demonizado la sexualidad femenina y la han convertido en un arma de opresión. A pesar de la distancia geográfica y cultural de todos sus relatos, encontramos un punto en común: la negación del placer femenino y el control de la reproducción han sido los mecanismos que la mitad de la población ha tenido para someter a la otra mitad. Miller afirma que esta no es una película sobre las religiones, sin embargo, el papel que estas han desarrollado para perpetuar los privilegios masculinos en las estructuras de poder se revela como algo incontestable en la historia de estas cinco voces femeninas. “Los paralelismos a nivel mundial son aterradores.” Mutilaciones, abusos, esclavitud, violaciones, matrimonios forzados son los instrumentos de sometimiento cultural y religioso que han utilizado el judaísmo, el cristianismo, el brahmanismo, el budismo y el islamismo. Todos ellas están basadas en la misoginia y en el principio de que el cuerpo de la mujer es un objeto que debe satisfacer la sexualidad de los hombres.

Rehago mi tesis y concluyo: #Placer Femenino es un documental de Barbara Miller que todas las mujeres deberían ver junto con los hombres que aman y defienden a las mujeres.

Begoña Chorques Fuster
Profesora que escribe
Artículo publicado en el periódico Ágora Alcorcón


domingo, 2 de junio de 2019

BOY ERASED

Identitat esborrada és el segon llargmetratge de Joel Edgerton com a director. Està basat en el llibre Boy Erased (Identidad borrada) (Ed. Dos bigotes, 2019) en el qual el seu autor, Garrard Conley (1985, Arkansas) conta la seua experiència en un programa per a curar la seua homosexualitat, recolzat per l’Església. Els fets que es conten van ocórrer fa només quinze anys.  

La pel·lícula està protagonitzada per un contingut Lucas Hedges que interpreta Jared Eamons, un jove de 19 anys que ha viscut una infantesa feliç. Jared és fill d’un predicador baptista (Russell Crowe) al qual admira per la seua dedicació a la comunitat i d’una abnegada mare (Nicole Kidman) que sembla no qüestionar el paper que li ha atorgat la societat en què viu. Jared és un xicot bo i observador, que tracta d’ésser sincer amb ell mateix. Per això, abans d’anar a la universitat, decideix deixar-ho amb la seua núvia. Poc temps després els seus pares descobreixen que és homosexual i li plantegen l’ultimàtum: o ets gay o ets el nostre fill. Aleshores Jared accepta sotmetre’s a una teràpia de conversió en LIA (Love in Action), una entitat de caràcter cristià que pretén canviar la personalitat de qui es sotmet a aquest tractament mitjançant el reconeixement de l’error i del pecat de l’homosexualitat.

Després de l’ingrés del pacient, es duu a terme un control ferri dels hàbits quotidians. Se’l priva del seu telèfon mòbil, per evitar que vegi pornografia, i tot allò que puga ser un element de distracció: qualsevol lectura que no siga religiosa, l’escriptura creativa que nodreix la imaginació o practicar el ioga, per exemple. El homes han d’anar pulcrament afaitats i sense patilles i les dones han de depilar-se dues vegades a la setmana. Els colors en la vestimenta i la roba són coses que també es controlen i es vigilen. Mitjançant aquestes actuacions, s’inicia la negació de la personalitat de la persona que es sotmet a aquest tractament, la seua alienació, perquè siga capaç de sentir ‘el perdó de Déu’ a la seua terrible culpa: ser com és, sentir atracció sexual i amorosa per persones del seu mateix sexe. No ser capaç de reprimir aquests impulsos, conduirà al rebuig d’un mateix fins el punt de conduir al suïcidi en algun cas.

La història que recull el llibre i la pel·lícula va succeir als Estats Units fa quinze anys (poc o molt de temps, segons es mire). A Espanya, fa només dos mesos, va saltar la notícia als mitjans de comunicació que aquestes pseudoteràpies s’impartien sota l’empar de l’Arquebisbat d’Alcalá de Henares, ja que s’han interposat algunes demandes. Malgrat que són il·legals a la Comunitat de Madrid, més enllà del consentiment de la persona o no, els bisbes van passar de guardar silenci i no defensar-lo a tancar files al voltant de Reig Pla, perquè l’Església no pot renunciar a acompanyar a aquelles persones que senten malestar per la seua orientació sexual. ¿Us imagineu a un religiós dient-vos si us heu plantejat alguna vegada assistir a teràpia per tractar-vos aquelles inclinacions negatives que sentiu? Jo no he d’imaginar-m’ho.  

Begoña Chorques Fuster
Professora que escriu